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jueves, 21 de enero de 2016

SERVICIOS SOCIALES EN ANDALUCÍA (José Manuel Cansino en La Razón el 18/1/2016)

La Junta de Andalucía acaba de anunciar con notable eco mediático el Proyecto de Ley de Servicios Sociales que garantizaría su blindaje al margen de cualquier coyuntura presupuestaria (incluido el límite del artículo 135 de la Constitución promovido por el último gobierno socialista). El blindaje debe entenderse en el sentido de que una parte de los derechos que recogerá la anunciada Ley se definen como 'subjetivos' y, por tanto, serían directamente exigibles por los ciudadanos ante los tribunales de justicia. El proyecto de Ley aclara, no obstante, que no todos los derechos sociales de los que se ocupará tendrán ese carácter de 'derechos subjetivos' sino que también los habrá de tipo 'condicionado' y, por tanto, para estos se rebaja el anunciado blindaje.

Resultado de imagen de asistencia social

Innegablemente los derechos de las personas representan una cuestión de primera magnitud desde todas les perspectivas, también la política. Por esa razón deberían abordarse con prioridad y rigor absoluto. Ese rigor pasaría por acompasar la cantidad de recursos económicos comprometidos con el esfuerzo publicitario desplegado. De lo contrario se estarían levantando una expectativas -principalmente en quienes más los necesitan- que serían finalmente defraudadas. Demasiado serio para prometer mucho y comprometer poco. Así que vayamos a los números que ha publicado la Junta de Andalucía para valorar si el despliegue mediático y, sobre todo, los mencionados derechos sociales se corresponden con el presupuestario.
El Presupuesto consolidado de gastos de la Junta de Andalucía para 2015 fue de 29.625.164.968 euros. Sin embargo, la cantidad que estaría destinada al cumplimiento de esta Ley de Servicios sociales sería de 1.686.097.241 euros. Así aparece detallado Por la propia Junta de Andalucía para 2015 en la Memoria económica del Anteproyecto de ley de servicios sociales. En definitiva, para "blindar" derechos sociales tan enfatizados por la política de comunicación de la Junta, la Administración Regional prevé destinar tan sólo el 5.69 % del total de su presupuesto consolidado de gastos. 
En lo demás, el Proyecto de Ley incorpora aspectos muy interesantes relacionados con la gestión pública y merecen subrayarse. La libre elección de profesional por parte del usuario es un camino a seguir recorriendo en el que la Administración regional ha sido pionera en el conjunto de España. El sistema debería completarse con algún incentivo económico para los profesionales mejor valorados y/o para los centros gestores que alcancen una mejor reputación. Sobre este particular hay, no obstante, un reparo importante y difícil de salvar por los responsables de la gestión pública de cualquier ámbito. Me refiero al problema de la información imperfecta y asimétrica entre usuarios y profesionales, esto es, el sistema de libre elección no impide que los usuarios elijan a los profesionales más simpáticos frente a los mejor capacitados que no tienen por qué coincidir. Se elige en función de lo que se percibe; de la información de la que se dispone. De esta forma es posible que se elijan a profesionales que se muestran más amables frente a otros menos simpáticos pero más capacitados. El usuario tiene más información sobre la amabilidad (es un dato observable) que de la capacitación (que sólo se sabe si se conoce la reputación del profesional basada en el historial de diagnósticos acertados que lo avalan). Sea como fuere, esto no es un problema de este proyecto de ley sino del ámbito general de la gestión.
También es interesante la incorporación de la herramienta de los contratos programa para garantizar la buena gestión de los centros gestores. Esta es una herramienta bien conocida que en España comenzó a aplicar Renfe y también el sistema sanitario público andaluz. Yo siempre utilizo un contrato programa del Hospital Virgen de Valme cuando abordo las diferentes herramientas de gestión pública orientadas a la eficiencia y a la eficacia.
Pero y volviendo a la cuestión central de la que nos ocupamos, deberían quedar en evidencia dos cuestiones, una de fondo y otra mucho más evidente. La cuestión de fondo es la preferencia que la sociedad española y la andaluza muestra por el asistencialismo público. Mayoritariamente se prefiere a un sector público proveedor (blindaje incluido) de una amplia carta de servicios públicos antes que menores impuestos que nos permitan con nuestro dinero elegir dónde se satisfacen nuestras necesidades. Hay una deificación de lo público y una satanización de lo privado que se ha traducido en el gran “consenso socialdemócrata”. Partidos de derecha o de izquierda coinciden en que el sector público debe ser el gran proveedor de servicios, que la carta de servicios considerados “esenciales” cada vez debe ser más amplia y que estos deben “blindarse” frente a posibles limitaciones presupuestarias bien sea incluyéndolos en la parte central de las leyes constitucionales o, como hace el proyecto de ley que comentamos, considerándolos derechos objetivos.

La otra cuestión, sin embargo, es que hay un grave desequilibrio entre la grandilocuencia con la que se exhiben iniciativas legales tan sensibles como esta y la cuantía presupuestaria que queda verdaderamente comprometida. En el caso que nos ocupa no alcanza ni al 5.7 % del presupuesto.

martes, 10 de marzo de 2015

¿ES DE RADICALES LA REORDENACIÓN DEL SECTOR PÚBLICO? (José Manuel Cansino en La Razón el 9/3/2015)

La Junta de Andalucía se comprometió a adelgazar el sector público andaluz dentro del paquete de medidas para hacer frente a la crisis financiera y económica desatada en 2007. La medida más importante para acometer ese objetivo fue la denominada “Reordenación del sector público de la Junta de Andalucía”.  La medida se tradujo en una aparente decisión de suprimir hasta 95 consorcios mediante un acuerdo del Consejo de Gobierno de 27 de julio de 2010. Así lo tiene publicitado la propia Junta en la web destinada a inventariar los entes de la Comunidad Autónoma. En esa comunicación especifica que la información está actualizada a día 3 de Febrero de 2015.



El calificativo de “aparente” que se le puede aplicar a esta decisión se justifica de la siguiente manera. Basta con recorrer la información en la pantalla del ordenador hasta el final para encontrarse con un enlace que dice llevar al “Inventario de Entes de la Comunidad Autónoma de Andalucía en la web del Ministerio de Economía y Hacienda”. Ya veremos que donde verdaderamente lleva es al Ministerio de Hacienda.
La sorpresa es que cuando se consulta esta información aparecen formando parte del listado los 95 consorcios que la Junta de Andalucía exhibe como suprimidos en aplicación de la decisión de “Reordenación del sector público”. La información aclara que está actualizada a fecha de 1 de julio de 2014. Es decir, cuatro años después de la decisión del Consejo de Gobierno de la Junta de suprimir estos 95 consorcios, siguen figurando como parte de los Entes de la Junta de Andalucía en la información oficial del Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas. Por cierto hay un error en la información institucional pues la Junta dice enlazar con el Ministerio de Economía aunque con quien se enlaza es con el Ministerio de Hacienda.
Que nadie haya advertido de esta llamativa situación probablemente evidencia un desinterés no sólo social sino también en los partidos de la oposición y aún del propio gobierno regional, por verificar el cumplimiento de algo tan importante como es la reforma de la Administración Pública. La explicación no es difícil de encontrar en la falta de visibilidad del coste fiscal de estos y otros entes públicos. Sólo si los ciudadanos perciben el coste fiscal de la Administración (la convencional y la paralela) con la misma insistencia con la que se asiste a una campaña mediática institucional, se podrán ver los beneficios de esta reforma y se prestará también atención al efectivo adelgazamiento del sector público. Un adelgazamiento que debe reducir finalmente el nivel de endeudamiento y/o la presión fiscal.
Pero si esto se puede decir de la Administración Regional, sin duda es la reforma del Estado una de las tareas pendientes que ha dejado sin acometer eficazmente el gobierno de la Nación. Recientemente, el Observatorio Económico de Andalucía promovió un Manifiesto que explicaba de manera meridianamente clara el proceso de “inflación administrativa” que soportamos. El Manifiesto denunciaba que el proceso había sido "consistente con los intereses corporativos de los partidos políticos, ya que el desarrollo autonómico les permitió aumentar sus posibilidades de reproducción con mayores competencias, financiación y empleo público (...)". Es evidente que la solución no puede venir de la mano de los mismos partidos que nos han llevado hasta aquí.
Para los próximos días el mismo Observatorio ha promovido actos en los que los partidos con opciones “demoscópicas” a entrar en el Parlamento de Andalucía van a exponer sus programas económicos. En esta cuestión del adelgazamiento de la Administración resultan interesantes las propuestas de VOX, Ciudadanos y UPyD, sin bien en este último caso su apuesta por el federalismo resulta desconcertante si se quiere conjugar con el adelgazamiento de la Administración.
Parte del éxito de la reforma administrativa que ya han realizado países como Alemania, Italia o Francia, consiste en dejar claro que los derechos fundamentales corresponden a las personas y no a los territorios ni a los grupos de interés. Derechos que deben ser accesibles –en igualdad de condiciones- a todos los españoles residamos donde residamos.

Esta no es una demanda radical aunque con frecuencia los dirigentes acostumbren a llamar “radicales” a todos los que suponen un riesgo para su perpetuación en la poltrona. Es un camino que ya han recorrido otros países de referencia.

martes, 3 de febrero de 2015

LAS CIFRAS QUE FITUR ESCONDE (José Manuel Cansino en La Razón el 2/2/2015)


Unos 24 millones de viajeros visitaron Andalucía en 2014 lo que supuso unos ingresos para el sector turístico de alrededor de 16.600 millones de euros. Sin duda esta cifra da una ajustada idea de la relevancia de este sector económico que emplea a más de 330.000 personas en la región.



Habitualmente estas cifras se exhiben coincidiendo con el inicio de la Feria Internacional del Turismo (Fitur), evento que después de la ITB de Berlín posiblemente represente el segundo evento internacional del sector de mayor relevancia mundial. No obstante hay otras cifras relacionadas con el mismo sector que no se exhiben tanto aunque también merecen su atención.
Nos referimos al apoyo que el sector recibe en los presupuestos generales de la Junta de Andalucía. Quede claro que el dinero público no es el dinamizador principal de la actividad económica privada sino las propias decisiones –privadas- de los turistas y las empresas del sector. El dinero público es un dinamizador más pero sobre un sector económico clave –para España y para Andalucía-.
Hay dos programas de gasto público orientados directamente al sector turístico sobre los que queremos poner el foco. Uno es el denominado “Planificación, Ordenación y Promoción Turística (75B en la clasificación presupuestaria)” y otro es el  de “Calidad, Innovación y Fomento del Turismo (75D)”.
Como es sabido, cada programa de gasto tiene asignada una cantidad de dinero público en la Ley de Presupuestos Generales denominada crédito inicial. Esta cifra, en general, debe coincidir con la finalmente gastada (que puede medirse por las obligaciones de gasto “reconocidas”) pero no siempre es así. Lo que sí ocurre siempre que hay una desviación sistemática entre los créditos iniciales y las obligaciones reconocidas es que el Gobierno encargado de ejecutar el gasto va perdiendo credibilidad. En otros términos, las cifras de gasto aprobadas en la Ley se acaban considerando irreales o ficticias ya que habitualmente no coinciden.
Con datos de la Intervención General de la Junta de Andalucía y retrotrayéndonos, por ejemplo a 2010, estos dos programas de apoyo al sector turístico han dejado de gastar sistemáticamente buena parte de sus créditos. Tanto en 2011 como en 2012, el programa “Planificación, Ordenación y Promoción Turística” dejó sin gastar o ejecutar más de la mitad de su dotación presupuestaria. Incluso en el año 2013, cuando menos desviación presupuestaria hubo, casi un 25 % del crédito inicial no fue finalmente aplicado a la ejecución del programa. En total y sólo para estos cuatro años, el sector turístico andaluz dejó de beneficiarse de más de 103 millones de euros que el Parlamento había aprobado destinar a la promoción turística. Una promoción que tan de actualidad resulta cada año por estas fechas coincidiendo con el evento de FITUR.
La contribución a la innovación del sector turístico desde el presupuesto de la Junta de Andalucía también muestra sus sombras. En esta ocasión casi 90 millones de euros han dejado de gastarse pese a estar aprobados para la ejecución del programa denominado “Calidad, Innovación y Fomento del Turismo”. El año de mayor cumplimiento (2010) se dejó de aplicar cerca del 20 % del crédito disponible a su finalidad, pero fue en el ejercicio presupuestario de 2013 en el que la Intervención General de la Junta de Andalucía señala la mayor desviación presupuestaria. En este año dejó de gastarse el 58 % del dinero del contribuyente que se había destinado a mejorar la calidad e impulsar la innovación de un sector tan estratégico como el turístico.

PLANIFICACION, ORDENACION Y PROMOCION TURISTICA (75B)
Crédito inicial
Obligaciones reconocidas
% Sin ejecutar




2013
69,517,274.00
52,485,586.70
0.24
2012
52,512,094.00
23,475,700.53
0.55
2011
60,011,989.00
26,617,104.58
0.56
2010
62,985,838.00
39,133,992.43
0.38
Total
245,027,195.00
141,712,384.24
0.42
Total no ejecutado

103,314,810.76

CALIDAD, INNOVACION Y FOMENTO DEL TURISMO (75D)
Crédito inicial
Obligaciones reconocidas
% Sin ejecutar




2013
18,021,388.00
7,567,297.76
0.58
2012
94,231,921.00
63,244,722.49
0.33
2011
93,989,034.00
49,035,362.61
0.48
2010
13,574,539.00
11,047,267.08
0.19
Total
219,816,882.00
130,894,649.94
0.40
Total no ejecutado

88,922,232.06


Comparado con las estimaciones de ingresos que el sector turístico genera en Andalucía y en un sólo año (en torno a 16.600 millones de euros), las cuantías de estos dos programas son relativamente reducidas. Incluso el monto total no gastado en cuatro años, no llega ni al 12 % de lo que el sector puede generar en sólo un año. Pero como se ha dicho, no es el dinero público el que tiene que generar la actividad económica privada en sectores muy “de mercado” como el turístico, pero sí debe contribuir eficazmente a la fortaleza de un sector económico estratégico como este.
Invocar el argumento de los “recortes presupuestarios” para justificar estas desviaciones presupuestarias podría ser válido, pero ello exigiría que todos los programas de gasto de la Junta de Andalucía para estos años hubiesen gastado por debajo de lo aprobado. No ha sido así; no pocos programas de gasto muestran desviaciones al alza.

Como toda Ley –y la Ley de Presupuestos es una más- cuando no se aplica, la reputación del Gobierno se ve lesionada. Particularmente cuando el dinero del contribuyente que se aprueba gastar en determinadas partidas no se aplica según lo aprobado, además de erosionarse la credibilidad del gobierno lo hace también la voluntad de cooperación fiscal de quien paga los impuestos. En otros términos, aumenta la predisposición a cometer fraude fiscal. 

miércoles, 11 de junio de 2014

DEUDA PÚBLICA ANDALUZA (José Manuel Cansino en La Razón el 9/6/2014)


Hace unos días la agencia de calificación de riesgo ‘Standad & Poor’s” –normales y pobres en su traducción del inglés- avisó que podía revisar a la baja aún más la “nota” que le ponía a la solvencia de la deuda pública emitida por la Junta de Andalucía. La agencia de calificación –rating- de riesgo basaba su opinión en las consecuencias que se podían derivar de las acciones judiciales entorno a los 2.000 millones de euros que desde 2.003 se han destinado a financiar la formación de los desempleados. Indudablemente y juicios políticos a un lado pues estos se resuelven en las urnas, una condena judicial por mal uso de este montante no sería “peccata minuta”.
Habrá que ver lo que la agencia de calificación acaba haciendo en ese entramado oligopólico en el que sólo tres agencias en el mundo reparten las calificaciones en todo el Planeta, lo que aquí escribimos sobre la deuda pública andaluza lo hacemos desde otra óptica.



La primera cuestión que nos planteamos es ¿cuánto nos cuesta la deuda pública andaluza viva –no amortizada-? Pues para 2014 nos cuesta algo más de 1.000 millones de euros sólo en intereses y más de 2.100 en devolver o amortizar la deuda pública que vence este año. En otros términos, el pago de intereses representa la tercera parte del coste total de la deuda.
La urgencia en la devolución de la deuda pública es otra cuestión importante. Una concentración de vencimientos en una misma fecha provocaría una tensión de liquidez probablemente insoportable. En este sentido, la deuda pública contraída por la Junta de Andalucía vencerá a medio y largo plazo. Concretamente, casi el 40 % no habrá que devolverla antes de los próximos 5 años y otro 22,39 % entre los próximos 3 y 5 años. La deuda pública que vence este año no alcanza al 9 %.
Una tercera cuestión es ¿y esto cómo se paga? Ahora que se alzan voces con enfado legítimo pero ayunas de rigor científico en materia de deuda pública, hay que recordar la idea básica de que cuando uno no tiene dinero suficiente para pagar lo que debe y lo pide prestado, o lo devuelve puntualmente o se le cierra el grifo del crédito. Esta idea básica que rige para amigos y familiares, es perfectamente extrapolable al mercado del crédito nacional e internacional. Uno puede pensar que las reglas de estos mercados son abyectas. Es posible. Pero entonces lo coherente sería no tener que pedir prestado.
La Junta de Andalucía ha vuelto a conseguir colocar deuda pública con regularidad. Esa es una buena noticia porque significa que hay quien cree en su capacidad de devolver lo que pide a crédito. En eso y no en otra cosa consiste la emisión de deuda. Es más, la web de la Consejería de Hacienda de la Junta de Andalucía ofrece ahora una información muy detallada de los calendarios de subastas de deuda. Menos actualizada está la información de los resultados de esas subastas; de hecho están pendientes de publicar los resultados de las subastas del 25 de Marzo, del 22 de Abril y del pasado 27 de Mayo, pero hay que reconocer su esfuerzo ya que hace unos meses esa información no estaba disponible. Además me consta que el personal del Departamento competente tiene una gran cualificación.
Pero ¿Qué tipo de deuda pública se está emitiendo? Esta sería una cuarta pregunta de interés.  La respuesta es que la deuda que se emite es deuda a corto plazo; con un vencimiento no superior a los 18 meses. Además el volumen de colocación es muy reducido en relación a lo que está previsto gastarse en esta partida y en 2014. En la última subasta para la que existen datos, la cantidad total adjudicada fue de 35,7 millones de euros. Además, el interés marginal que se va a pagar es muy superior al que pagan las Letras del Tesoro español con mismo vencimiento. Así, el tipo de interés marginal para los Pagarés a 12 meses fue del 1,49 % mientras que el de las Letras del Tesoro fue de apenas el 0,6 % ¡menos de la mitad! En definitiva la Junta de Andalucía sólo está emitiendo deuda a corto plazo, en cantidades muy pequeñas y con tipos de interés mucho mayores de los que paga el Estado español.

Así las cosas, la tabla de salvación a la que se sigue agarrando la Autoridad regional para equilibrar sus cuentas es el Fondo Liquidez Autonómico, como también hacen la mayoría del resto de regiones españolas. Y es que resulta menos costoso endeudarse con el resto de España (y España con el resto del Mundo) que hacerlo directamente en los mercados de capital.