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miércoles, 11 de junio de 2014

DEUDA PÚBLICA ANDALUZA (José Manuel Cansino en La Razón el 9/6/2014)


Hace unos días la agencia de calificación de riesgo ‘Standad & Poor’s” –normales y pobres en su traducción del inglés- avisó que podía revisar a la baja aún más la “nota” que le ponía a la solvencia de la deuda pública emitida por la Junta de Andalucía. La agencia de calificación –rating- de riesgo basaba su opinión en las consecuencias que se podían derivar de las acciones judiciales entorno a los 2.000 millones de euros que desde 2.003 se han destinado a financiar la formación de los desempleados. Indudablemente y juicios políticos a un lado pues estos se resuelven en las urnas, una condena judicial por mal uso de este montante no sería “peccata minuta”.
Habrá que ver lo que la agencia de calificación acaba haciendo en ese entramado oligopólico en el que sólo tres agencias en el mundo reparten las calificaciones en todo el Planeta, lo que aquí escribimos sobre la deuda pública andaluza lo hacemos desde otra óptica.



La primera cuestión que nos planteamos es ¿cuánto nos cuesta la deuda pública andaluza viva –no amortizada-? Pues para 2014 nos cuesta algo más de 1.000 millones de euros sólo en intereses y más de 2.100 en devolver o amortizar la deuda pública que vence este año. En otros términos, el pago de intereses representa la tercera parte del coste total de la deuda.
La urgencia en la devolución de la deuda pública es otra cuestión importante. Una concentración de vencimientos en una misma fecha provocaría una tensión de liquidez probablemente insoportable. En este sentido, la deuda pública contraída por la Junta de Andalucía vencerá a medio y largo plazo. Concretamente, casi el 40 % no habrá que devolverla antes de los próximos 5 años y otro 22,39 % entre los próximos 3 y 5 años. La deuda pública que vence este año no alcanza al 9 %.
Una tercera cuestión es ¿y esto cómo se paga? Ahora que se alzan voces con enfado legítimo pero ayunas de rigor científico en materia de deuda pública, hay que recordar la idea básica de que cuando uno no tiene dinero suficiente para pagar lo que debe y lo pide prestado, o lo devuelve puntualmente o se le cierra el grifo del crédito. Esta idea básica que rige para amigos y familiares, es perfectamente extrapolable al mercado del crédito nacional e internacional. Uno puede pensar que las reglas de estos mercados son abyectas. Es posible. Pero entonces lo coherente sería no tener que pedir prestado.
La Junta de Andalucía ha vuelto a conseguir colocar deuda pública con regularidad. Esa es una buena noticia porque significa que hay quien cree en su capacidad de devolver lo que pide a crédito. En eso y no en otra cosa consiste la emisión de deuda. Es más, la web de la Consejería de Hacienda de la Junta de Andalucía ofrece ahora una información muy detallada de los calendarios de subastas de deuda. Menos actualizada está la información de los resultados de esas subastas; de hecho están pendientes de publicar los resultados de las subastas del 25 de Marzo, del 22 de Abril y del pasado 27 de Mayo, pero hay que reconocer su esfuerzo ya que hace unos meses esa información no estaba disponible. Además me consta que el personal del Departamento competente tiene una gran cualificación.
Pero ¿Qué tipo de deuda pública se está emitiendo? Esta sería una cuarta pregunta de interés.  La respuesta es que la deuda que se emite es deuda a corto plazo; con un vencimiento no superior a los 18 meses. Además el volumen de colocación es muy reducido en relación a lo que está previsto gastarse en esta partida y en 2014. En la última subasta para la que existen datos, la cantidad total adjudicada fue de 35,7 millones de euros. Además, el interés marginal que se va a pagar es muy superior al que pagan las Letras del Tesoro español con mismo vencimiento. Así, el tipo de interés marginal para los Pagarés a 12 meses fue del 1,49 % mientras que el de las Letras del Tesoro fue de apenas el 0,6 % ¡menos de la mitad! En definitiva la Junta de Andalucía sólo está emitiendo deuda a corto plazo, en cantidades muy pequeñas y con tipos de interés mucho mayores de los que paga el Estado español.

Así las cosas, la tabla de salvación a la que se sigue agarrando la Autoridad regional para equilibrar sus cuentas es el Fondo Liquidez Autonómico, como también hacen la mayoría del resto de regiones españolas. Y es que resulta menos costoso endeudarse con el resto de España (y España con el resto del Mundo) que hacerlo directamente en los mercados de capital. 

martes, 14 de enero de 2014

LA FIESTA DE LA DEUDA PÚBLICA (José Manuel Cansino en La Razón el 13/01/2014)


En junio de 2012 estaba en Amsterdam participando en la “Urban Environmental Pollution Conference”. Pocas veces tantas personas se dirigieron a mí para preguntarme por la situación económica española que entonces tenía una prima de riesgo desbocada que llegó a los 650 puntos básicos en julio de ese año. Desde España, familiares y amigos me llamaban y escribían para saber si debían sacar su dinero de los bancos temiendo un corralito. Mis colegas en el congreso confieso que se interesaban más por la coyuntura económica de nuestra Nación que por los trabajos que exponía en las diferentes sesiones.
Yo sabía que los intereses que entonces estaba pagando España por financiarse no habían sido los más altos de la Historia reciente. Sin ir más lejos, en 1996 España pagaba un 12 % por colocar bonos a 10 años, pero entonces la prima de riesgo con el bono alemán de referencia no era tan alta como la de 2012.



Seguramente tardaremos años en saber cuál fue la cantidad de dinero que los españoles sacaron de los bancos aquel verano de 2012. Lo que sí sabemos es que todo cambió después de que Mario Draghi pronunciase su célebre frase el 26 de julio de ese año afirmando; “El Banco Central Europeo hará lo necesario para sostener el euro. Y créanme, eso será suficiente”.
Desde entonces y por la vía de un ajuste draconiano, la prima de riesgo española ha llegado a estar por debajo de los 190 puntos básicos. Sólo en 2013 el abaratamiento de los intereses de la deuda supuso a España un ahorro de 8.700 millones de euros (M €) respecto a lo previsto. Téngase en cuenta que los españoles pagamos el año pasado unos 80.000 M€ sólo en los intereses de la deuda viva; una deuda que asciende a 954.863 M€ -el 94,2 % del PIB- y que parece que tocará techo cuando alcance el 100 % este año.
Para alcanzar esa cifra redonda el Tesoro –que es el órgano encargado de las emisiones de deuda-ha planeado emitir la cifra record de 242.370 M€, de los que 23.000 M€ servirán para que el Fondo de Liquidez Autonómico (FLA) siga alimentando el agujero del Estado de las Autonomías. Sólo Cataluña supera ya los 80.000 M€ de deuda y es una región que lleva técnicamente rescatada varios años por el resto de España.
Analicemos la cifra de deuda a emitir en 2014 -242.370 M€- y que representa aproximadamente el 24 % de nuestro PIB. La mayor parte de esta deuda servirá para amortizar la deuda que vence este mismo año. En términos coloquiales esto significa que pedimos más préstamos para pagar los préstamos que nos vencen, como si diésemos una patada hacia adelante al balón. Pero 65.000 M€ serán “emisión neta” de deuda, es decir, deuda nueva fruto de nuestro déficit público. Los economistas han discutido mucho sobre el límite de la deuda pública. Como en tantas cuestiones, tampoco aquí hay consenso científico. Pero sí lo hay en señalar como preocupante las situaciones en las que el crecimiento del endeudamiento es superior al crecimiento del PIB. Así las cosas, el endeudamiento neto apenas supone un crecimiento del 0.06 % respecto al PIB; bastaría un crecimiento económico superior para tranquilizar a la ortodoxia económica.
Pero lo más relevante quizá sean las condiciones en las que vamos a conseguir que los presten los 242.370 M€ (en 2013 pedimos prestados 236.695 M€). En este momento somos capaces de colocar 
bonos de deuda pública española con vencimiento a 10 años al 3.8 %. Teniendo en cuenta que el bono alemán se está colocando al 1.9 %, cualquiera puede restar ambas rentabilidades, multiplicarlas por 100 y obtener los 190 puntos básicos en torno a los que ahora se mueve nuestra prima de riesgo.
Esta buena situación de la prima de riesgo se extiende al mercado secundario, a entidades privadas y a otros países. Por ejemplo, Bankia acaba de conseguir 1.000 M€ en bonos en la primera emisión que realiza desde que fue nacionalizada. También Portugal –país aún en situación de rescate- ya coloca deuda pública a niveles razonables e Irlanda lleva tiempo haciéndolo a un interés incluso inferior al de España.
Esta mejora también se sostiene en un análisis detallado de la distribución de tenedores de la deuda pública española.El porcentaje de deuda en manos de inversores extranjeros aumentó levemente en 2013 respecto del año anterior. También lo hizo la participación de las entidades de seguros y se redujo la deuda en manos de Administraciones Públicas. Lo que sí permaneció constante es la deuda en manos de bancos españoles que doblaron su participación a partir de 2011. Desde 2012 –
recordemos la histórica frase del presidente del BCE- este banco dispuso una barra libre para los bancos que les permitió comprar una deuda pública muy rentable con millones de euros prestados casi al 0.5 %. Un negocio redondo para los bancos que ofrecían como aval de los préstamos pedidos al BCE la misma deuda que compraban.
Con todo, aún persiste el divorcio entre el crédito que fluye cómodamente a los Estados y la sequedad del crédito que asfixia a empresas y familias. El divorcio entre la economía financiera y la real es un rasgo tan explícito como una cicatriz en la cara de esta economía brutal en la intentamos supervivir.

Profesor Titular de Economía Aplicada de la Universidad de Sevilla.