martes, 22 de septiembre de 2015

LO QUE CATALUÑA VENDE EN ANDALUCÍA (José Manuel Cansino en La Razón el 21/9/2015)

Cataluña vende en Andalucía bienes y servicios por valor de 4.715 anuales. Así ocurrió en el año 2011, último para el que ha dispuesto de datos el detallado informe elaborado por Convivencia Cívica Catalana. Esto significa que Cataluña vende casi tres veces más en Andalucía –con 8.4 millones de personas- que en Estados Unidos (donde residen más de 300 millones de habitantes). Unos resultados similares se obtienen comparando los números con el Reino Unido y con Turquía. Cataluña “exporta” cerca del doble a Andalucía que a Gran Bretaña y cuatro veces más que a Turquía, país con casi 75 millones de ciudadanos.



El resultado se puede extrapolar al total de regiones españolas y del mundo. Cataluña vende más en el en resto de España (61.134 millones de euros) que al conjunto de países del mundo (60.526). Esta situación es particularmente clara para las provincias de Lérida (vende un 43 % más al resto de España que al extranjero) y de Tarragona (vende al resto de España el doble que al extranjero). Pocas veces el análisis input-output ofrece datos tan rotundos como el que incluye el informe de Convivencia Cívica Catalana a partir de datos oficiales del propio Instituto de Estadística de Cataluña.
Los datos son aún más reveladores sobre el impacto perverso que tendría una hipotética secesión si se analizan con un poco más de detalle. Por ejemplo, las principales empresas exportadoras catalanas no son netamente de la región sino filiales españolas de multinacionales que se ubicaron en Cataluña por razones logísticas de proximidad a sus matrices. Esto es, su objetivo último es vender en todo el territorio español. Por esa razón el informe señala que serían candidatas a una “deslocalización” hacia otras regiones españolas en caso de un proceso de secesión. Sobre el informe de Convivencia Cívica podemos añadir que el 43 % de las importaciones catalanas proceden de cincos países europeos (Alemania, Francia, Italia, Países Bajos y Reino Unido) cuyos productos, en buena medida, luego se “reexportan” a otras regiones españolas. Naturalmente, una Cataluña fuera de la Unión Europea dejaría de ser una localización idónea para empresas filiales de matrices europeas; la diferente moneda y el riesgo de variaciones en el tipo de cambio lo desaconsejarían.
Los diseñadores del proceso secesionista no ignoran esto ni tampoco la probable reacción de los consumidores del resto de España si el proceso sigue adelante. No obstante, en los documentos oficiales minimizan lo que denominan “represalias comerciales contra el nuevo Estado catalán”. Así lo recoge en la página 10 el documento “Las relaciones comerciales entre Catalunya y España” elaborado por el Consejo Asesor para la Transición Nacional de la propia Generalidad; un órgano que sería ilegal en la mayoría de países democráticos y civilizados del mundo.
Pese a lo rotundo de este y de otros informes que se han hecho públicos (quizá demasiado tarde), es posible que su impacto en el resultado electoral sea pequeño. El nacionalismo es un movimiento esencialmente emocional y no racional. En el caso catalán, y también en los casos vasco y gallego, ha crecido por ausencia de un contrapeso argumental de similar naturaleza. La explicación no es otra es el complejo de identidad casi secular que atenaza a la sociedad española. Un complejo que explica la reacción tardía e insuficiente ante los desafíos nacionalistas que por su propia naturaleza carecen de complejos muestra la visión pancatalanista y panvasquista. Ni siquiera en esta situación extrema los dos grandes partidos han dejado de exhibir sus diferencias frente a un desafío secesionista que ha aparcado visiones políticas radicalmente diferentes ante el objetivo común de la independencia.
Pero esa raíz emocional del nacionalismo es también su principal debilidad. La movilización permanente de parte de la sociedad sin logros concretos conduce a la frustración colectiva y, antes o después, se disuelve. Al mismo tiempo, la sanción del consumo español de los productos indentificados con Cataluña podría reeditarse provocando un importante daño a la industria catalana como ocurrió con la guerra del cava o está ocurriendo con la salida de capitales de instituciones financieras catalanas. Este es un proceso en el que todos perdemos pero, particularmente, los trabajadores que pierden sus empleos y las familias que ven truncado su futuro.

El próximo sábado 26 de Septiembre se han convocado varias concentraciones y actividades promovidas por movimientos cívicos para llamar al sentido común, a la convivencia y al futuro de todos los españoles. En Sevilla lo ha hecho el Club Jovellanos a las 12.00 horas en la Plaza Nueva. Yo me lo he anotado en la agenda.

lunes, 14 de septiembre de 2015

¿POR QUÉ SE ABARATA EL PETRÓLEO? (José Manuel Cansino en La Razón el 14/9/2015)

El precio del petróleo brent-el de referencia en Europa- puede caer hasta los 35 dólares por barril en 2016, un precio que supone una caída del 50 % en lo que va de año y que no cuenta con un episodio precedente hasta los años ochenta del siglo pasado. La caída del precio del crudo -que en países como España dista de traducirse en bajadas del precio del combustible- no es el único en caer en el conjunto de los precios de las materias primas.



Los expertos en el funcionamiento de la economía china que han aparecido como setas en este verano acostumbran a responsabilizar su ralentización de la caída del precio del petróleo. Una sobre estimación de la demanda china -se afirma- es la principal explicación para el comportamiento internacional del crudo a lo que ha contribuido la devaluación del yuan (la moneda china) frente al dólar (moneda de referencia en el mercado mundial del petróleo). La realidad es mucho más compleja y en ella irrumpen nuevos factores.
El factor principal conjunto con el menor crecimiento chino es la sobre producción de los pozos de Arabia Saudita, principal país exportador de crudo del mundo. La pregunta es inmediata ¿que gana este país actuando contra su principal fuente de ingresos? Pues pretende conseguir dos objetivos; el primero frenar el abandono de EEUU de Oriente Medio. El gobierno estadounidense quiere salir del avispero de Oriente Medio para centrarse en el control de su nuevo gran rival: China. Así lo ha explicado con acierto Ignacio Ramonet en Le Monde Diplomatique. Parte de esa estrategia de abandono de Oriente Medio ha sido el acuerdo entre los 5+1 (EEUU, Rusia, China, Francia, Reino Unido y Alemania), e Irán entorno a su programa nuclear. Este acuerdo torpedea la alianza Rusia-China-Irán y relaja las sanciones comerciales al régimen de Teherán permitiendo volver a exportar su petróleo en 2016 a cambio de renunciar a exportar su modelo de revolución islámica. Es interesante leer el análisis sobre esta cuestión de Cristina Sánchez en el espíadigital.com 
El segundo objetivo de la estrategia de hundir el precio del crudo de Arabia Saudita es poner fuera del mercado el petróleo no convencional puesto en explotación principalmente por Estados Unidos. Y es que con un precio del barril de petróleo en torno a los 40 dólares, los yacimientos no convencionales parecen no ser rentables con lo que los saudíes asfixiarían a estos competidores en un par de años. La realidad, sin embargo, demuestra que la producción de gas no convencional no se ha detenido.

Los más probable es que se prolongue durante todo 2016 un escenario de precios bajos no sólo para el petróleo sino también para buena parte de las materias primas (lo que supondría un revés notable para la industria extractiva andaluza). Este escenario, naturalmente tendrá consecuencias redistributivas entre países según perfiles de exportación o importación pero también sobre las actuaciones orientadas a la sustitución del uso del petróleo y sus derivados. Efectivamente, el principal incentivo para un ahorro en su uso es un precio elevado del petróleo. Un precio barato para los países que están dejando atrás la recesión es una tentación muy fuerte para unas economías que siguen siendo 'petroalcohólicas'.

domingo, 13 de septiembre de 2015

SE ACABÓ LA PENA (José Manuel Cansino en La Razón el 8/9/2015)

Terrazas llenas y las aceitunas relegadas de plato único a fugaz aperitivo; el consumo repunta sin miedo y con él el conjunto de la economía española que volvió a sumar otro 1 % de crecimiento entre abril y junio. Lo acaba de hacer público el Instituto Nacional de Estadística en la Contabilidad Nacional Trimestral. La recuperación de la economía española es un hecho. Pocos discuten que la tasa de crecimiento anual estará en torno al 3 % e incluso en Andalucía puede alcanzar el 3.1 % si se cumple la estimación de Analistas Económicos de Andalucía.



El consumo interno representa cerca del 60 % del PIB español, el resto es gasto en inversión realizado por las empresas (aunque incluye la compra de viviendas), el gasto público y la diferencia entre exportaciones y las importaciones. No obstante, esta es sólo una de las tres formas posibles de calcular el valor del PIB. 
El consumo crece por tres razones. La primera y más importante es porque se está generando empleo neto aunque, paradójicamente, la remuneración de los trabajadores representa ahora una menor proporción del PIB. En definitiva, el PIB también se mide por la suma de los beneficios brutos de las empresas (excedente bruto de explotación), salarios e impuestos netos de subvenciones. 
La segunda razón por la que las terrazas y, en general las ventas del comercio minorista aumenten más de un 4 % es que las familias han mejorado sus expectativas (el índice de confianza del consumidor) y perdido el miedo a gastar.
La tercera razón está en que las familias redujeron su endeudamiento durante los años más duros de la crisis y ahora, con nuevos empleos y tipos de interés bajos, vuelven a endeudarse. Un factor clave en este proceso es que los tipos de interés se mantengan bajos y para ello es necesario que el Banco Central Europeo siga con su política monetaria expansiva y que se mantenga el riesgo de deflación .  La variación en julio del IPC volvió a ser negativa (-0.9), también lo es la variación acumulada desde enero de 2015 (-0.1) y sólo la ínter anual (de julio de 2014 al pasado julio) es positiva (0.1).
Efectivamente, la caída de los precios sigue siendo una garantía contra la subida de los tipos de interés. A esto beneficia la caída en casi un 50% del precio del petróleo desde comienzos de año. La caída de la cotización internacional del petróleo influye en el precio de los carburantes derivados del petróleo (también en el gas), aunque su traslación no es paralela. En un año, el precio de la gasolina se ha reducido un 12% -hasta 1,25 euros por litro-, y el de diésel un 17%, hasta 1,09 euros.
La última forma para medir el PIB es a través de los sectores productivos. En esta ocasión el Instituto Nacional de Estadística arroja muy buenos datos para el sector de la alimentación (con una posición muy mejorada en la exportaciones a Alemania), un notable crecimiento de la industria -la gran debilidad de la economía española- y el buen ritmo de la construcción.
Desde un puntos de vista regional, esta recuperación económica se repartiría de forma desigual según la previsión de Analistas Económicos de Andalucía. Por provincias, Málaga es la que espera un mayor crecimiento en la producción (3,3%) seguida de Sevilla y Granada, ambas con un 3,2%, unas cifras que se sitúan por encima de la media regional prevista (3,1%).

Oportunidad tendremos, en unos meses, de comprobar si las buenas expectativas se cumplen.

sábado, 1 de agosto de 2015

Balanzas fiscales trucadas (José Manuel Cansino en La Razón el 27/7/2015)

Como el propio Ministerio de Hacienda subraya en su nota, ninguna nación del mundo con Administración descentralizada presenta unas cuentas territorialidadas con el detalle con el que España lo ha hecho en 2014 y 2015. Probablemente porque España sea una de las naciones a las que mayor complejo de serlo se le ha hecho sentir en las últimas décadas. Desde una Constitución -la de 1978- que a diferencia del Derecho comparado cercenó el uso del término Patria (sólo lo menciona en dos ocasiones) a un sistema electoral que sobre representa a los partidos locales, el resultado ha sido, hasta el año pasado, no publicar institucionalmente las cuentas territorialidadas para así permitir el enjuague de acallar al independentismo a golpe de transferencias singulares.
Sólo cuando el criterio de tres economistas solventes -Angel de la Fuente, Ramón Barberán y Ezequiel Uriel- fue oído por el Ministro Montoro, esta información se ha hecho pública y asumida por el Gobierno de España. Lamentable y probablemente aquí se agote la serie histórica de estos cálculos ante el más que previsible cambio de gobierno que se avecina.
Con los datos en la mano, el saldo fiscal de Andalucía mejora pasando de recibir en términos netos 7421 millones de euros en 2011 a 8531 millones en 2012. Téngase en cuenta que estos son los ejercicios presupuestarios sobre los que se han calculado las balanzas fiscales publicadas en 2014 y 2015, respectivamente. 
Si Andalucía mejora su saldo fiscal (diferencia entre los impuestos soportados por los residentes en esta región y el gasto público del que se benefician), Madrid es la principal región damnificada pasando de un saldo de -16723 a otro de -19723 millones de euros. Cataluña sigue desmintiendo el 'España nos roba' acuñado por el expresidente Pujol pues si bien reduce su saldo fiscal negativo de -8455 a -7439 millones, cuando se tiene en cuenta el papel del endeudamiento público, el color de las cifras pasan del rojo al negro.
El informe que hace suyo el Ministerio de Hacienda estima que los flujos redistributivos entre regiones ascendieron en 2012 a unos veintinueve mil millones de euros o un 2,8% del PIB español. También evidencia que los cálculos responden a una lógica económica y fiscal. Por ejemplo, los impuestos soportados por los residentes de los distintos territorios aumentan con el nivel de renta. En otros términos, los saldos fiscales regionales se deterioran según aumenta el nivel de renta. Más exactamente, el saldo fiscal de cada región tiende a empeorar según aumenta la renta per capita, de forma que los territorios más ricos generalmente presentan déficits fiscales mientras que los de menor renta suelen disfrutar de superávits.
Pero si bien las cifras muestran, para el caso específico de Cataluña, que el discurso victimista carece de rigor, el debate independentista hace ya tiempo que no se soporta sobre este pilar de supuesto 'parasitismo fiscal' del resto de España. El discurso independentista es pasional. Casi todo sentimiento nacionalista es irracional; emocional. Por eso, en su visión onírica de las balanzas fiscales, el plato donde se pesan sus contribuciones está trucado. Lleva trozos de plomo en el fondo, adosados para que falseen su medida. Es inútil esperar que el sentimiento independentista se diluya ante argumentos de tipo económico. Ni siquiera esto es de esperar entre la pragmática burguesía catalana en cuyas casas era frecuente despreciar a la lengua catalana por considerarla aldeana.
Hay que valorar bien el esfuerzo de publicar estas balanzas fiscales con el método riguroso de sus autores. Habrá que lamentar que tras el previsible cambio de gobierno, dejen de publicarse por el Ministerio para, quizá, pasar a publicarse por institutos de análisis privados como FEDEA. Pero siendo importante su contribución al debate territorial, no son el lenguaje que han impuesto los independentistas. Un lenguaje emocional que sólo recibe como respuesta los datos de la Encuesta de Población Activa. 

martes, 21 de julio de 2015

¿LA NUEVA COLONIZACIÓN DE AMÉRICA? (José Manuel Cansino en La Razón el 20/7/2015)

La empresa española Gamesa, una de las líderes del sector de las energías renovables, acaba de anunciar unos muy valorables contratos en países asiáticos. Otras, como la sevillana Abengoa, ya cuenta con importantes proyectos empresariales en países hispanoamericanos y precisamente sobre éste continente me extenderé aquí.



Hace unos días tuve la oportunidad de impartir un seminario en una universidad chilena muy bien posicionada en el 'ranking' de calidad de este país hermano. El tema central analizaba el posible compromiso del Gobierno Chileno en la próxima Cumbre de las Partes a celebrar en Diciembre en París. Si las negociaciones de los países resultan exitosas, en esa cumbre se debe definir un acuerdo internacional que sustituya al Protocolo de Kioto y que entre en vigor en 2020. En mi opinión, Chile está en una buena posición para asumir compromisos obligatorios en materia de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.
Como quiera que parte de la estrategia de cualquier país para reducir sus emisiones contaminantes pasa por aumentar el uso de energías renovables, parte de los asistentes al seminario me señalaron la notable proliferación de los parques eólicos, precisamente una tecnología en la que las citadas Gamesa o Abengoa son claves desde una perspectiva internacional.
Lo llamativo es que se me señalaba con fina ironía que "curiosamente todos eran propiedad de empresas españolas". Así las cosas y en un ambiente distendido, me preguntaban si no debía entenderse esto como una "nueva colonización".
Esta percepción del público no debe pasar por alto y no sólo por las empresas españolas, sino también por los implicados en las relaciones diplomáticas hispanoamericanas.
Hay dos cuestiones en el trasunto de esta percepción. La primera es que psico y sociológicamente, cualquier explotación de los recursos naturales de un país por empresas extranjeras suscita una extendida sensación de rechazo incluso cuando, como en este caso, se trata de un recurso libre como es el viento que mueve los aerogeneradores de los parques eólicos. Cuando la explotación de estos recursos no se asienta en un acuerdo empresarial socialmente aceptado o aparecen prácticas de robo (como ha ocurrido con la explotación de algunos yacimientos petrolíferos en Hispanoamérica), no es infrecuente que el resultado final sea el de la nacionalización de las empresas extractivas.
La otra cuestión en el trasunto de esta percepción de considerar a las empresas españolas como prueba de una "nueva colonización" es un reverdecer de un sentimiento indigenista que ha estado muy presente en los discursos del Papa Francisco en sus visitas -esos mismo días- a Bolivia, Perú y Ecuador. 
La inmensa mayoría de los procesos de expansión territorial han sido cruentos. También los españoles. Cruentos eran también los enfrentamientos entre los pobladores originarios con los que se encontraron los descubridores españoles hace cinco siglos. Y no menos cruentos -pero en esta ocasión ausentes del discurso del Santo Padre- fueron las campañas de exterminio indígena que emprendieron los mandatarios criollos recién alcanzada la independencia de España. Pocas fronteras políticas, sea cual sea el continente, se han trazado sin conllevar derramamientos de sangre.
Pero después de más de cinco siglos de encuentro y dos de relaciones entre potencias independientes, seguir mirando a España con el recelo de quien mira a la Metrópoli resulta un balance tramposo que sustrae del plato positivo de la balanza las aportaciones al desarrollo de los países hispanos que ha realizado España. También las vidas de los españoles que segaron las guerras independentistas. Cinco siglos de encuentro deben conducir a un balance mucho más equilibrado que el realizado desde una estrecha mirada indigenista que sólo fue alentada por la nobleza criolla a beneficio de inventario.
La empresa española en América, con todas las sombras que el Papa denuncia oportunamente, tuvo una dimensión evangelizadora que impidió que las relaciones comerciales carecieran de exigencias de dignidad humana tan vulneradas en otros imperios que jalonan la Historia. Compárese la condena del Papa Bergoglio de la labor española en América con las palabras de Juan Pablo II en 1982: “Vengo atraído por una historia admirable de fidelidad a la Iglesia y de servicio a la misma, escrita en empresas apostólicas y en tantas grandes figuras que renovaron esa Iglesia, fortalecieron su fe, la defendieron en momentos difíciles y le dieron nuevos hijos en enteros continentes” (31/10/1982).


jueves, 9 de julio de 2015

EL NUEVO SISTEMA ELÉCTRICO (José Manuel Cansino en La Razón el 13/7/2015)

El pasado 24 de junio finalizó el plazo de alegaciones al borrador del Real Decreto de regulación del autoconsumo eléctrico; un texto que sólo su complejidad explicaría que no haya tenido un mayor protagonismo en el debate social.



La idea básica en esta cuestión es el cambio en el sistema eléctrico como consecuencia de la posibilidad de que los consumidores de electricidad instalen en sus hogares una pequeña central de generación eléctrica con la que se autoabastezcan en parte, viertan a la red lo que no necesiten y puedan tomar electricidad de la red cuando su propia producción sea insuficiente.
De llevarse a cabo este cambio, el sistema de generación eléctrico español registraría un importante cambio. El propio borrador presentado por el Ministerio de Industria define al sistema actual como “un esquema de generación centralizada, unidireccional y complementado con medidas de incentivo y control sobre la actuación de la demanda”.
Las razones que pueden llevar a un pequeño o mediano consumidor a instalar un sistema de generación eléctrica son de dos tipos; una marcada convicción de las bondades de las energías limpias (las tecnologías más plausibles en este asunto son la solar fotovoltáica y la minieólica) y/o una razón de tipo estrictamente económico.
En este segundo caso –la motivación económica- la persona interesada valora por una parte el ahorro en su factura eléctrica frente al coste de comprar su generador eléctrico, pero también la posibilidad de obtener un ingreso vinculado a la venta de la electricidad excedentaria.
En una Nación donde tres grandes compañías generadoras se reparten la mayor parte del mercado y donde está extendida una percepción social desfavorable hacia las mismas, no es difícil adivinar que este cambio en el sistema eléctrico despierta simpatías. Unas simpatías que no deben hacer pasar por alto los riesgos y complejidades del tránsito de un modelo centralizado a otro descentralizado.
Hay dos tipos de riesgos a subrayar. El primero es de naturaleza técnica y el otro económico. Desde un punto de vista técnico, el borrador advierte de que “el Gobierno debe compatibilizar el desarrollo de la generación a pequeña escala, vinculada al consumo eléctrico, minimizando el impacto para el conjunto del sistema eléctrico (garantizando) un desarrollo ordenado de la actividad, compatible con la necesidad de garantizar la sostenibilidad técnica y económica del sistema eléctrico en su conjunto”.
Efectivamente, un sistema de generación distribuido, difuso, es mucho más difícil de gestionar. Sólo desde el punto de vista de minimizar el riesgo de disrupción del suministro (apagones masivos de luz), el sistema distribuido es más complejo; hay que supervisar permanentemente las pequeñas centrales de generación y planificar la garantía del suministro. Imaginemos un parque de pequeños generadores que hace innecesaria la inversión en redes pero que, su envejecimiento acaba llevando a un funcionamiento inadecuado. Llegado el momento, los titulares de las pequeñas instalaciones ya fuera de uso pueden exigir una garantía de suministro imposible porque se dejó de invertir hace tiempo.
El otro tipo de riesgo asociado al tránsito entre modelos (centralizado a descentralizado) es de tipo económico. Un volumen masivo de consumidores que dejen de ser consumidores convencionales y se nieguen a pagar por un sistema que ya no utilizan con la misma intensidad que antes, supondría una quiebra para un sistema eléctrico deficitario durante muchos años. Por esa razón, el borrador del Ministerio deja bien claro que deben seguir contribuyendo a los costes generales del sistema que se ocupa de definir con una claridad que luego se echa en falta en el resto del texto. Así, aunque se apueste por el sistema de autoconsumo, se habrá de seguir pagando por el uso de las redes eléctricas (peajes de acceso), por la retribución a las energías renovables, por cogeneración de alta eficiencia y residuos, por el extracoste de los compatriotas canarios y baleares, por los mecanismos de capacidad y por las anualidades correspondientes a los déficit del sistema eléctrico que se había ido generando desde hacía años. A todo esto, se añadirá otro pago en concepto de peaje de respaldo que fijaría el Ministerio y que vendría a ser un pago para contribuir a garantizar que el ‘Plan B’ funciona si tu aerogenerador deja de moverse.
Con lo anterior, el Ministerio pretende minimizar los riesgos técnico y económico de cambiar de un sistema a otro.
Sin embargo, el borrador incluye una falla en la lógica económica que está detrás de la decisión de un consumidor de cambiarse de sistema, y es que si como dice el propio Gobierno “Se trata pues de avanzar hacia un sistema de generación distribuida mediante mecanismos de venta de excedentes (y) autoconsumo instantáneo”, el texto resulta luego o abiertamente contradictorio o desconcertante.
Efectivamente, el artículo 10 es taxativo cuando afirma que “La energía eléctrica excedentaria (…) no podrá llevar aparejada contraprestación económica”.  Una afirmación contradictoria no sólo con el preámbulo del texto sino también con su artículo 17 que afirma que “El productor percibirá por el vertido (…) las contraprestaciones económicas correspondientes”.
Así pues, si se prohíbe cobrar por vender la electricidad excedentaria el único interés económico de un posible interesado estaría en hacer números y ver si puede amortizar razonablemente pronto la inversión con el ahorro de consumo eléctrico externo y sabiendo que, de cualquier forma, tendría que seguir pagando una serie de cargas generales.
Desaparece así el incentivo de algo tan razonable de cobrar por una energía eléctrica que no se necesita, que se vierte a la red y que, muy probablemente, será vendida –por una empresa comercializadora- a otro consumidor.

La complejidad de este cambio no debe ir en contra de la lógica económica; ni de quien garantiza el funcionamiento del sistema ni de quien considera convertirse en un autoconsumidor-productor.

SETENTA VECES SIETE GRECIA (José Manuel Cansino en La Razón el 6/7/2015)

La cosa pudo ser parecida a esta. Vd se reunió con su familia a la sombra del frigorífico vacío, una montaña de cartas de reclamación y un historial de paro que se remontaba a 2008. En aquel año Vd y su esposa trabajaban y ser un mileurista era ser un ‘pringadillo laboral’. De manera que su familia y Vd acuerdan por mayoría comunicar al banco que no van a pagar ni el préstamo hipotecario (que ya le refinanciaron) ni el préstamo personal (que también le habían refinanciado).



Cuando Vd se sienta con la directora de la sucursal le propone un plan para que su situación se resuelva y el banco no resulte perjudicado. La propuesta consiste en dividir sus préstamos entre los miles de clientes del banco que así, entre todos, harán frente con un pequeño esfuerzo a sus deudas impagadas. La directora se echa las manos a la cabeza, comienza a hacerle señas al vigilante de seguridad de la sucursal mientras le advierte que eso es imposible. Pero Vd, sin perder la calma, le explica que lo que le está pidiendo al banco –es una sucursal de Bankia- es lo mismo que el Estado español ha hecho con la propia entidad, esto es, nacionalizarla mediante una inyección de millones de euros que, en una buena parte, tendrán que pagar los españoles de ahora y los españoles de mañana. La directora, en ese momento, se sienta reposadamente y no sabe qué decirle.
Y como muchos directores de sucursal, la información de esta ejecutiva bancaria se transmite “hacia arriba” hasta que en la mesa del Ministro de Economía se amontonan los informes de bancos que piden lo mismo; dinero a cambio de dispersar la deuda entre millones de españoles. De manera que el Ministro de Economía, con la conformidad del Gobierno, llama al Eurogrupo y le dice que necesita un préstamo milmillonario pero que lo quiere a un tipo de interés cero porque si lo pide en el mercado de capitales, la prima de riesgo le obligará a pagar unos intereses muy altos. Naturalmente el representante del Eurogrupo le dice que ni hablar al Ministro, pero este, con la misma serenidad de Vd cuando le habló a la directora de la sucursal, le dice que lo que pide es lo mismo que el Banco Central Europeo viene haciendo desde que empezó la crisis, esto es, prestar a los bancos dinero a mansalva a tipo de interés casi cero para que puedan refinanciarse y comprar deuda pública que el gobierno peticionario y muchos más necesitan colocar.
Ante la negativa del Eurogrupo, el Ministro le dice que entonces convocará un referéndum para ver si pagan o no lo que ya debían. Nótese que el referéndum va con todos los avíos, esto es, se plantea a un electorado que ha asumido que de todo esto tienen la culpa los bancos, que hay que ir a una economía con rostro humano, que la economía no puede imponerse sobre la voluntad del Pueblo soberano y que esto es lo que hay.
Naturalmente este relato es una respetuosa caricatura de lo que está pasando con Grecia, pero no pocos de sus elementos son muy ciertos. El gobierno griego del momento mintió en sus cuentas para entrar en el euro. Pero entonces era tan improbable una situación como la actual que a las cuentas se les prestó una atención limitada y a los bancos que colaboraron en el maquillaje contable, tampoco. Sea como fuere, el Estado griego es responsable de su mentira.
Es cierto que Irlanda, Portugal, otros países rescatados por préstamos del BCE, la Comisión Europea y el FMI, han salido de la situación de rescate y ambos han pagado tipos de interés muy elevados. Hasta Chipre parece estar logrando una notable reactivación económica. De esta forma, permitir a Grecia lo que no se ha permitido a los demás sería un mal precedente, un agravio comparativo y lo que en Economía se llama una incitación al ‘riesgo moral’.
Pero también es cierto que en estos países, las recetas de ajuste fiscal han servido para pagar la deuda a costa de un notable esfuerzo de sus sociedades, y en Grecia, no. También es cierto que visto lo que ha prestado el Banco Central Europeo a un tipo de interés casi nulo gracias a una desinflación, probablemente los intereses pagados en los rescates podían haber sido mucho menores. Por último, es muy cierto que las reglas de decisión financieras no son equivalentes a la regla de “una persona, un voto”, y esto es lo que se ventila a partir del resultado de ayer; dos lenguajes muy diferentes fruto de un reparto del poder de decisión muy distinto.

El mundo moderno no es la primera vez que se enfrenta al cuestionamiento masivo del sistema financiero. De sobra conocido es que no pocos de los lamentables periodos de antisemitismo extendido tienen en su origen un ánimo de no pagar a los acreedores mayoritarios. Las sociedades europeas están muy próximas a la convicción del ‘Sí se puede’, evitar los desahucios y renovar los rescates tantas veces como el bíblico ‘hasta setenta veces siete’. Nadie sabe cómo va a terminar esta partida. El que diga lo contrario, miente.