viernes, 1 de enero de 2021

A LA SELECTIVIDAD CON TACONES Y BOLSO (Publicado el 26/06/2017 en La Razón)

Los alumnos que viven con sus madres obtienen unas notas más altas, particularmente cuando las madres tienen estudios universitarios. También ocurre con los padres pero con resultados no tan claros como resume Javier García-Arenas en un interesante estudio publicado en el informe del mes de mayo de CaixaBank Research. En el mismo sentido se demostró que tras la reforma noruega que ampliaba el permiso de maternidad en los años 70 del siglo pasado, los hijos que disfrutaron de un mayor tiempo de atención de sus madres recibieron un salario que era un 8 % más alto que la media cuando alcanzaron la edad de los 30 años.

Los economistas ponen números a lo que todos tenemos en mente y esto no es otra cosa que los padres son unos ‘influencers’ determinantes en el futuro de sus hijos. Así, por ejemplo, un artículo científico de Björklund y Salvanes cuantificó que entre un 40 % y un 60 % de los resultados académicos de los alumnos venía determinado por las características de sus familias. Detengámonos un instante aquí. En 2015, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) realizó un estudio sociológico (Estudio TriNa de la diversión en familia) del que se desprendía que el 63 % de los niños españoles entre 6 y 9 años querría pasar más tiempo con sus padres.

Las familias influyen de manera determinante no sólo en las habilidades cognitivas de los alumnos sino también en otras de naturaleza no cognitiva como la constancia, la sociabilidad, la paciencia o la amabilidad. Cuestiones todas ellas que pesan mucho en el éxito o fracaso de la vida profesional de cualquier persona. Tan es así que el que fuese premio nobel de Economía en 2000, James Heckman insistía en la importancia de los padres para que sus hijos no cayesen en conductas de riesgo. Sin duda se trata de un resultado para el que tampoco parece necesario ningún estudio científico pero para el que está bien poner cifras. Decía Lord Kelvin que el conocimiento científico si no está cuantificado, no es plenamente satisfactorio.

También se ha demostrado que en el desarrollo de las habilidades cognitivas de los niños resultan muy eficaces actividades como su implicación en las tareas domésticas, inculcarles disciplina, conversar constantemente o leerles cuentos. Ojo con esto último que el mismo estudio de la OCDE decía que apenas el 35 % de las familias españolas leía con sus hijos.

Con estas hemos conocido los resultados de la selectividad de este año, unos resultados en los que han influido mucho las madres y los padres, por este orden, de los jóvenes españoles. Es el resultado de unos estudios que condicionarán mucho el futuro de nuestros hijos. Aquí vienen de nuevo los economistas para decirnos que al menos el 50 % de nuestros salarios viene explicado por cualidades adquiridas antes de los 18 años.

Juntos con estas “influencers” de tacones y bolso, García-Arenas en su artículo subraya que el segundo pilar del éxito educativo está en los maestros, estas personas que –en su mejor faceta- firman contigo contratos de por vida. No son colegas, ni confesores aunque a veces desplieguen habilidades muy deferentes a las estrictamente propias de las materias que enseñan. Los pueblos españoles y del mundo están regados de historias de personas que se sacudieron la secular pobreza gracias al maestro o al colegio de monjas. Luego abandonaron el pueblo pero eso ya es otra historia.

En términos estrictamente económicos, la revista American Economic Review publicó en 2014 una investigación de los profesores Chetty, Friedman y Rockoff en la que se calculaba que quien hubiese recibido la enseñanza de un maestro de alta calidad ganaría 36.000 euros más en el futuro. En los países con los estándares de calidad educativa más altos como Singapur, Corea del Sur o Finlandia, el profesor goza de un prestigio social tan alto como diferente al arquetipo de maestro español del que con frecuencia se subraya por encima de lo demás, las prolongadas vacaciones de las que disfruta.

La OCDE pone una salvedad al profesorado español y es que en un mundo en el que todas las profesiones están obligadas a actualizar periódicamente sus conocimientos, sólo el 50 % participan en cursos de formación y un 97 % consideran que ya están suficientemente formados.

Esto último no es en absoluto menor. La revolución de las nuevas tecnologías ha cambiado el sentido de la enseñanza que ya no puede seguir siendo, esencialmente, un proceso de transmisión de información. Ahora tenemos capacidad de almacenar y de acceder a un volumen de información extraordinario. La educación debe enseñar a identificar la información relevante, interpretarla y comunicarla.

RADIOGRAFÍA DE LA ELECTRICIDAD EN ESTA OLA DE CALOR (Publicado el 19/06/2017 en La Razón)

Sólo en la Península el pico de demanda de energía eléctrica ha superado estos días los 38.000 megavatios hora (MWh). La cantidad de horas de sol ha hecho, además, que el pico de demanda se mantenga gráficamente plano como una meseta entre las 12.00 del mediodía y las 18.00 horas ¿De dónde procede la electricidad con la que combatimos el calor?

La generación la han suministrado en un 22 % las centrales nucleares, en un 23 % los parques eólicos, en un 20 % las centrales térmicas alimentadas con carbón (las más contaminantes) y en un 12.7 % las de ciclo combinado. El resto, hasta el 100 %, lo han completado las plantas termosolares, hidroeléctricas (convencionales y de bombeo) y fotovoltáicas, principalmente.

La electricidad que nos ha permitido combatir la ola de calor y mantener el sistema productivo ha sido relativamente limpia. Por ejemplo, el jueves 15 de junio no se llegaron a alcanzar las 10.700 toneladas de CO2 emitidas por cada hora. El precio medio para el día siguiente fue de 50.22 euros por MWh mientras que el precio máximo fue de 57.47 euros por Megavatio (hay un precio por cada una de las veinticuatro horas del día). El precio máximo correspondió al pico de demanda que se produjo a las 14.00 del jueves.

La pregunta que muchos españoles se hacen es por qué a pesar de una demanda tan elevada de electricidad, el precio no ha alcanzado los niveles del pasado mes de enero. Efectivamente, el año empezó pagando mucho más por la electricidad (hasta 71.49 euros por MW hora). Hay varias razones que explican la notable diferencia pero quedémonos con que ahora hay mucho más viento que en aquellos días y que las centrales nucleares francesas han vuelto a entrar en producción y ya no necesitan nuestros comprarnos nuestra electricidad.

El análisis se puede hacer de manera más precisa gracias a la información que suministra Red Eléctrica Española y el Operador del Mercado Eléctrico (OMIE). Por ejemplo, el 25 de enero se alcanzó el pico de demanda máxima llegando a los 39.353 MWh, unos 1.300 MWh que el pasado jueves. Como vemos, la diferencia de la demanda no fue tanta pero el precio sí lo fue, tanto que el precio máximo promedio alcanzó los 91.88 euros por MWh. En definitiva, una demanda que fue sólo un 3.5 por ciento mayor, fue acompañada de un precio que superó en casi un 60 por ciento al del otro día.

Para entender esta diferencia tan fuerte en precio hay que tener en cuenta que la procedencia de la electricidad entonces y tenía diferencias notables. Las dos principales diferencias están en la poca aportación entonces de la energía eólica, sólo un 9 % frente al 23 % del otro día, y la fuerte aportación de las plantas de ciclo combinado en enero (29 %) y el 12.7 % de la semana pasada.

Las energías renovables “vierten” su electricidad a precio cero aunque el que perciben viene determinado por las tecnologías más caras que van vertiendo progresivamente hasta que se completa la demanda. Las tecnologías van entrando con un orden creciente de coste. La última tecnología en entrar y, por tanto, la que lo hace a un coste mayor es la electricidad que proceden de las plantas de ciclo combinado.

Precisamente la diferencia entre el elevadísimo precio de enero y el menor de ahora pese a tener demandas no muy distintas se explica en buena parte en la poca aportación de una energía a coste cero (la eólica en enero) y la mayor aportación de las de ciclo combinado (las más caras) en esa misma fecha.

La gestión del sistema eléctrico exige de una sofisticada infraestructura que, afortunadamente, tenemos en España. Desde luego es mucho más complejo que un debate epidérmico que sólo se queda en los lugares comunes de oponerse a la energía nuclear, aplaudir a las energía renovables y pedir la sustitución del uso del carbón salvo –eso sí, que sea español-. Unos pocos minutos de apagón en plena ola de frío o de calor, servirían para que los ciudadanos valorásemos la importancia de tener un sistema eléctrico que garantice el suministro.

(12/06/2017)

 Pendiente

EL ADIÓS DE TRUMP AL ACUERDO DE PARÍS (Publicado el 05/06/2017 en La Razón)

El presidente Trump acaba de anunciar la retirada de Estados Unidos del Acuerdo de París contra el cambio climático; el acuerdo internacional que sustituyó al Protocolo de Kioto de 1997 ¿Qué implicaciones tiene esto?

Los últimos datos disponibles sobre emisiones de dióxido de carbono corresponden al año 2014, están ofrecidos por la Agencia Internacional de la Energía y sitúan a los EEUU como el segundo país emisor de este gas que es el principal responsable del efecto invernadero y del calentamiento global. Las emisiones de este gas procedentes de la combustión de energía fósil para fines energéticos fueron de 5176.21 millones de toneladas (Mt) de CO2 lo que representa el 16 % del total de las emisiones mundiales. El primer gran emisor es China, responsable del 28 % de las emisiones mundiales (9086.96 Mt CO2).

Con ser importante la salida de EEUU de la gobernanza mundial contra el cambio climático, la fotografía a la que nos conduce la decisión del presidente Trump es muy diferente de la que resultaba en el año 1990 que es el que se ha venido tomando como referencia para fijar los compromisos en materia de lucha contra el calentamiento global.

A comienzos de la última década del siglo pasado, las emisiones de CO2 estadounidenses representaban el 20 % de las emisiones globales pero, sobre todo, EEUU era el principal contaminante mundial. En 1990, los estadounidenses emitían 4.082 Mt de CO2 frente a las 2075.94 Mt que emitía la República Popular de China.

Como consecuencia, el abandono de EEUU del Acuerdo de París alcanzado el pasado año y ratificado en los primeros meses del año en curso, si bien no es tan importante cuantitativamente sí reaviva el discurso de quienes sostienen que los principales esfuerzos en la mitigación de emisiones deben soportarse por los países que han sido los mayores responsables de la contaminación del planeta desde la era industrial. Y eso que el nivel de exigencia del citado acuerdo ya era bastante suave pues no imponía ningún mecanismo de obligado cumplimiento para los países que lo ratificaran. Al contrario, los países enviaban un documento de compromiso denominado ‘Contribución nacional tentativa’ en el que fijaban sus compromisos en términos de reducción de emisiones para el año 2030 pero manteniendo su autonomía de diseño de la hoja de ruta hasta alcanzarlos.

El razonamiento es sencillo y, por tanto, fácil de suscribir. Sin embargo resulta un poco tramposo si nos lleva a pensar que EEUU no ha desarrollado esfuerzos en materia de reducción de emisiones al margen de acuerdos internacionales como el anterior Protocolo de Kioto. Un solo dato sirve para desmentir esa idea. Las emisiones de CO2 por unidad de Producto Interior Bruto medido en dólares constantes de 2010 (por tanto descontando la distorsión de la inflación) fue en 2014 de 0.32 kg de CO2 por cada dólar frente a los 0.53 que se emitían en 1990. En 24 años, EEUU ha reducido las emisiones de CO2 por cada dólar producido en un 65,6 %. En ese mismo periodo de tiempo, las emisiones chinas por cada dólar producido se redujeron en un 56 %, y las emisiones mundiales –en promedio-, un 28.8 %.

Los datos evidencian que EEUU, al margen de acuerdos internacionales, ha hecho progresos más intensos en el camino hacia una economía baja en carbono. Ahora bien, muchos analistas y principalmente las autoridades chinas han advertido que este camino hacia una economía más limpia tanto de EEUU como de otros países industrializados (por ejemplo los europeos) se ha realizado gracias a los procesos de deslocalización o ‘offshoring’ de las industrias más contaminantes hacia países con legislaciones ambientales menos estrictas. Esto es lo que recibe el nombre de la teoría de refugio del carbono.

Sin embargo, los análisis cuantitativos que hasta ahora están disponibles no son concluyentes a la hora de respaldar la teoría del refugio del carbono. No debe sorprender por frustrante que resulte. Habitualmente las investigaciones empíricas de esta naturaleza no suelen arrojar resultados indiscutibles.

El presidente Trump ha dado el primer paso relevante en el cumplimiento de su programa de retirar a EEUU de los acuerdos internacionales sobre los que se soporta la gobernanza mundial. Habrá que esperar a ver cuál es el próximo.

 

BASTARON DIEZ AÑOS (Publicado el 29/05/2017 en La Razón)

En 1981 con un Adolfo Suárez dimitido y un intento de golpe de Estado del que ahora conocemos una verdad muy distinta de la durante tantos años oficial, la UCD de Leopoldo Calvo Sotelo y el PSOE de Felipe González apostaron por la vía autonómica como estrategia escapista de una Transición cuestionada. El encargado del diseño de las 17 réplicas del Estado que ahora tenemos y pagamos fue el catedrático de Derecho Administrativo Eduardo García de Enterría que ya había participado en la redacción del texto constitucional. El 31 de julio de 1981 ambos líderes pactaron la activación de esa particular plasmación del Título VIII de la Constitución de 1978, y digo ‘particular’ porque hubieron muchas otras ‘hojas de ruta’ posibles que quedaron en el cajón.

En 1992 se firmó el segundo gran pacto autonómico, entre Felipe González y José María Aznar. El acuerdo incluía la transferencia de 32 nuevas competencias, incluida la de Educación, en un intento de igualar a las comunidades de 'vía lenta' con las 'históricas'. Años antes no fueron pocos los que advirtieron de las consecuencias que tendría ceder las competencias en materia educativa a las comunidades autónomas pues se corría el riesgo de convertirlas en instrumentos adoctrinadores que acentuarían los ‘particularismos’ que ya había señalado Ortega y Gasset. La respuesta de los ministros de Educación de la época fue; no habrá problema pues para eso estaban los servicios de Inspección del Ministerio de Educación.

La convicción ministerial se demostró a la postre de una candidez mayúscula y ahora no sabemos si tomarnos a chanza la petición del Gobierno a la Inspección del Ministerio para que analice si el contenido de los manuales de texto utilizados en Cataluña atentan contra la convivencia entre españoles o inspiran el odio.

Hay un dato en el que pocos analistas reparan. Pocos pero algunos sí. El periodista y escritor Josele Sánchez que estrena nuevo libro (Balada triste por España, Letrame Grupo editorial) advierte de que en los diez años que van entre 1982 y 1992, en Cataluña se pasó de aplaudir el himno nacional en los partidos de la selección española de fútbol a la primera gran pitada con ocasión de los Juegos Olímpicos. Los Reyes de España se escaparon del abucheo en el estadio de Montjuic porque la organización hizo coincidir su entrada en el palco con el himno ‘Els segadors’. Bastaron diez años de educación en un imaginario que ensalzaba lo propio y caminaba a la inoculación del odio al resto de España y todo financiado con el dinero de todos comisiones aparte.

La Educación sigue siendo en España arena para la lucha partidista en la que las reformas sólo se mantienen en el tiempo cuando algún gobierno alcanza la mayoría suficiente para otorgarle rango de ley orgánica y blindar su permanencia con la mayoría cualificada que exige su cambio o derogación. Sin embargo, desde que nace cada nueva reforma viene con la orla de descontentos que anuncian su inmediata derogación. También viene con la orla de los habituales informes de calidad internacionales que nos sacan los colores, el último el informe PISA 2015 de la OCDE sobre competencias financieras que señala que un 25% de los estudiantes españoles ni siquiera alcanza el nivel básico de conocimientos en esta área. No importa. Lo máximo que aceptamos como materia intocable son las pensiones. Ni siquiera ya la política antiterrorista.

Sólo hay una cosa peor que no haber evitado que la Educación se utilice como parte del programa secesionista, que el gobierno de España decida no hacer nada una vez que la inspección constate lo evidente.

Sin embargo, no es solución quedarse en el lamento quevedesco de contemplar los muros de la Patria, si un tiempo fuertes ya desmoronados. Es interesante, por ejemplo, releer las propuestas de reforma constitucional contenidas en iniciativas sólidas como la que contiene la obra “Recuperar España. Una propuesta desde la Constitución” (Universidad San Pablo, 2013). En definitiva, habrá que poner tantos medios y recursos en evitar que se eduque en el odio como se pone en evitar el “bulling”.

EL 75 % DE ANTONIO BANDERAS (Publicado el 22/05/2017 en La Razón)

El actor Antonio Banderas, que acaba de ser noticia por su decisión de abandonar un importante proyecto cultural que pensaba liderar en su ciudad de Málaga, reflexionaba recientemente en un programa televisivo español de máxima audiencia sobre la actitud de la juventud española.

Citaba de memoria el famoso actor malagueño dos datos sobre la manera de afrontar el futuro de los jóvenes universitarios andaluces y norteamericanos. Cuando se preguntaba a los primeros decía que el 75 % aspiraba a convertirse en funcionario. Desconozco de donde tomó el dato pero sí recuerdo perfectamente la inauguración del curso universitario que el entonces presidente regional Manuel Chaves hizo en la Universidad de Almería. Aunque sin cifrar el porcentaje, esa fue la mayoritaria respuesta que obtuvo cuando se atrevió a preguntar sobre las preferencias de su joven audiencia. Frente a esto, el segundo dato que aportaba Antonio Banderas fue el de que esa misma encuesta hecha en Estados Unidos arrojaba el dato de que el 75 % de los universitarios quería emprender su propio negocio. Querían ser sus propios jefes. Terminaba añadiendo que con un 75 % de la gente queriendo ser funcionarios no se hace país. Dicho esto el público –probablemente también deseoso de ser funcionario público- prorrumpía en aplausos.

Pocas veces en tan pocas palabras se hace una radiografía más perfecta de una sociedad que, repleta de complejos y de ansias de un confort fácil aunque efímero, aspira a pastorear en el presupuesto usando la expresión que popularizaron algunos insignes políticos españoles del siglo XIX, esos que no necesitaban construir sus discursos leyendo impúdicamente artículos de prensa porque les bastaban sus conocimientos.

Sobre el diagnóstico de Antonio Banderas se me viene rápidamente a la cabeza la imagen de una pancarta colgada a las puertas de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Autónoma de Madrid por un sindicato anarquista. Allí donde la mayor parte de los alumnos acuden a prepararse para gestionar empresas o fundar las suyas propias, la exigencia de la pancarta era “Fuera empresas de la Universidad” y señalaba a modo de ejemplo los logos de Mercadona, el Banco Santander, HP, Apple y de la consultora Pricewaterhouse Coopers.

No deja de ser llamativo que a diferencia de lo que ocurre en las Facultades de Medicina y de otras ciencias de la salud donde la docencia y la actividad profesional clínica está muy bien acompasada, en las facultades de empresariales no se conciba el desempeño conjunto de la docencia y el ejercicio profesional para el personal docente e investigador. Llevado al extremo, un docente –cuya aspiración también es alcanzar el estatus de funcionario- puede empezar y acabar su vida académica enseñando ciencias empresariales sin haber desempeñado actividad profesional alguna en una empresa. Este modelo es muy diferente al de las exitosas escuelas de negocio españolas (de las más afamadas en el mundo) en el que los profesores vienen obligados a desarrollar proyectos empresariales que pesan tanto como publicar artículos de investigación científica en reputadas revistas internacionales.

También me resulta curioso que cuando en mi Facultad se rodeó la oficina del Banco de Santander por colectivos afines a los que colgaron la pancarta en la Facultad de Económicas madrileña, en la que sólo trabajaban chicas jóvenes apenas licenciadas, ni se desplegó ninguna medida de protección ni nadie habló de violencia de género.

Antonio Banderas dice que abandona su millonario proyecto cultural en Málaga por las críticas de los representantes políticos que muy bien pudieran suscribir el texto de aquella pancarta o participar en el acoso a la oficina bancaria donde trabajaban las chicas a las que me he referido. La demonización de la iniciativa emprendedora es un lastre que explica mucho de la precariedad del empleo en España. La explica casi tanto como el despreciable ejemplo de los empresarios corruptos que siguen llenando minutos de telediario junto a buena parte de la clase política. Los minutos que ocupan los testimonios de honestos emprendedores son marginales. No despiertan el interés de la audiencia. Así nos va hasta tanto que en un rizo exagerado de esta reflexión cobra sentido el pasaje de Valle Inclán escrito en 1924 en la obra 'Luces de Bohemia'. En ella uno de los protagonistas sostiene: 'No es suficiente la degollación de todos los ricos. Siempre aparecerá un heredero, y aun cuando se suprima la herencia, no podrá evitarse que los despojados conspiren para recobrarla. Hay que hacer imposible el orden anterior, y eso sólo se consigue destruyendo la riqueza'.

RETRIBUCIÓN A LA BAJA PARA LAS RENOVABLES (Publicado el 15/05/2017 en La Razón)

El 17 de mayo se pretenden asignar 3.000 nuevos megavatios de potencia instalada para la generación de energía eléctrica a partir de fuentes de energía renovables. El sistema de adjudicación se realizará mediante una subasta convocada al efecto por el Ministerio de Industria y Energía. Para la mayoría de españoles, los que no tienen una participación directa en el sector de la energía renovable, lo más llamativo de la convocatoria es el sistema de retribución que regirá para las empresas adjudicatarias.

Frente a las controvertidas ‘primas a las renovables’ que originaron, entre otros efectos la ‘burbuja de la energía solar fotovoltáica’ en España (los huertos solares), el sistema de retribución es ahora, a la baja. De manera más específica, a las empresas interesadas en recibir la adjudicación se les pide que detallen la retribución mínima a la que estarían dispuestas a ‘verter’ su energía eléctrica a la red según los diferentes tramos horarios que la normativa detalla. El coste o remuneración mínima para cada empresa viene determinado, principalmente, por el valor de la inversión en la nueva planta y el periodo de vida útil de la misma. Técnicamente este cálculo se aproxima mucho al ‘Levellized Cost of Electricity (LCOE)’ que es el coste nivelado al que se puede generar energía eléctrica y verterla a la red. La diferencia entre el coste LCOE y el precio mayorista que se establece en ese mercado determina si es o no necesario compensar con una prima a las plantas generadoras.

El sistema no elimina las primas a las energías renovables pero sí las determina de manera muy diferente al sistema más extendido de ‘feed in tarifs’ que llegó al entorno de cuarenta céntimos por kilovatio/hora para algunas tecnologías; una prima que –además- se entendía garantizada para un largo periodo de años. Ahora las primas son a la baja y ‘personalizadas’ para cada planta.

Naturalmente, ningún mecanismo satisface a todos los agentes. Tampoco este. El argumento inicial contra este mecanismo es que un sistema retributivo basado en una subasta marginalista a la baja excluye a las tecnologías menos maduras a nivel de mercado, esto es, las tecnologías que aún no han desarrollado una curva de aprendizaje que les permita generar energía eléctrica barata a partir de fuentes renovables. De hecho, parte de las empresas del sector (las agrupadas en torno a la Unión Española Fotovoltaica –UNEF-) ha solicitado sin éxito al Tribunal Supremo la suspensión cautelar de la subasta. El argumento esencial que sostienen estas empresas es que el sistema de subasta beneficia a las empresas de generación eólica.

La administración andaluza a través de la Agencia de promoción exterior, Extenda, tiene un marcado interés en potenciar las empresas de este sector. Aunque un poco escondida por el volumen de información que contiene, su portal web ofrece una interesante información sobre los proyectos de energías renovables en los que participan empresas andaluzas a lo largo y ancho del mundo. También ofrece información sobre las licitaciones abiertas.

Los 3.000 MW de energía eléctrica renovables representan una parte pequeña de los 105.302 MW instalados en total en España pero se suma a la potencia instalada renovable que ya estaba disponible. De esa ‘potencia verde’ 23.048 MW corresponden a la generación eólica, casi tantos ya como los megavatios que corresponden a la energía hidráulica (23.353).

Aunque el sistema de generación eléctrica español siga caminando hacia una matriz de tecnologías cada vez menos contaminantes, cada vez que se aumenta la parte de la misma que es renovable, hay que echar cuentas de su coste y engrasar el sistema de respaldo, esto es, tener garantizado que además de estas plantas renovables, está a punto capacidad instalada gestionable suficiente para salvar los problemas de intermitencia. Estos problemas son los derivados del carácter no gestionable del viento o del sol frente a, por ejemplo, los combustibles fósiles. Es bueno tener esto en mente. Si contemplamos a las energías renovables desde la única perspectiva de las primas con las que se remunera su producción estaríamos incurriendo en un grave problema de miopía.