martes, 3 de abril de 2012

EMPLEO, RENTA Y ADMINISTRACIÓN EFICIENTE (Artículo publicado por José Manuel Cansino en La Razón de Andalucía el 2/4/2012)

Pedir a la Administración Pública que resuelva todos los problemas económicos sólo tiene sentido en una economía de planificación central. Así pues, desde la caída del muro de Berlín en 1989 y la descomposición del bloque soviético, seguir poniendo las esperanzas de recuperación económica en el sector público es un error de partida, particularmente en aquellas economías en las que el sector privado es el actor económico principal.
Eso es lo que ocurre en España y Andalucía. La proyección de la OCDE para 2013 es que el sector público español represente el 39.7 % de nuestra economía, cifra que con ser importante, deja el 60.3 % restante en manos privadas.
¿Podemos entonces decir que al próximo gobierno autonómico de Andalucía sólo podrá exigírsele resolver el 40% de los problemas económicos que azotan la región? Sería un razonamiento tramposo como también lo sería atribuirle toda la responsabilidad.
Lo que sí se debe poner el énfasis es sobre tres retos acuciantes en materia económica: la creación de empleo, la mejora en la renta per capita andaluza y en el logro de una Administración Pública eficiente. Ninguno de estos retos son nuevos salvo acaso el último al haberse instalado mayoritariamente en la sociedad –de derechas y de izquierdas- la sensación de tener una Administración autonómica salpicada por la malversación de caudales públicos.
Pocas dudas hay a la hora de señalar que el primer problema económico de la región es el de los 1.250.000 parados que arroja la Encuesta de la Población Activa. Un dato que, cuando se estiliza, se muestra más crudamente pues la tasa de paro del 31,23 % en Andalucía supera en más de 8 puntos la media nacional ¡y en más de 20 puntos la media de la Europa de los 27!.
Asociado con el problema del desempleo está el salario medio que cobra un trabajador en Andalucía (1.497 €/mes), y que se sitúa en los últimos lugares del ‘ranking’ nacional. No sólo hay más parados en Andalucía sino que los que tienen la suerte de trabajar lo hacen a cambio de sueldos más bajos. Si durante los años del ‘boom inmobiliario’ el mileurista era un estigmatizado, hoy día son motivo de envidia para muchos empleados. Detrás de esto no es difícil encontrar como causa, los pobrísimos resultados arrojados para la educación en Andalucía por el Informe PISA.
El tercer reto es el de conseguir una Administración Pública eficiente que, necesariamente tendrá que hacer lo mismo o más, con menos.
De entrada, el nuevo gobierno regional tendrá que reducir el déficit desde e 3.22 % del año pasado al tope del 1.5% para este año fijado por el Ministerio de Hacienda. Es posible que un gobierno socialista con el apoyo de la coalición comunista, juegue a ser el ‘enfant terrible’ de las autonomías españolas pero la Ley de Estabilidad Presupuestaria habilita al gobierno de la Nación a cerrar el grifo de las transferencias (los anticipos a cuenta) y a nombrar interventores llegado el caso. Así pues, una hipotética política expansiva de gasto a lo keynesianismo rancio, apenas tendrá recorrido en esta legislatura.
El gobierno tendrá que hacer frente también al pago de la deuda con sus proveedores. Una deuda que, en el caso de Servicio Andaluz de Salud va camino de eternizarse.
En auxilio de esta angustia presupuestaria aparece la posibilidad de recurrir al instrumento de financiación que permitirán los ‘hispanobonos’, esto es, el atajo a través del cual la deuda pública autonómica –calificada al nivel del bono basura para no pocos analistas- podrá encontrar compradores en los mercados de deuda al emitirse con la garantía del Estado español.
Este es el escenario apresurado al que se tendrá que enfrentar un previsible gobierno de socialistas y comunistas que vendrá marcado por las reticencias de buena parte de estos últimos que ya dejaron sus exigencias por escrito ante notario. Es en ese documento en el que debemos detenernos para hacer alguna previsión sobre la gobernabilidad de los próximos cuatro años.
En primer lugar la Ley de Renta Básica e Inclusión Social que exigirá la coalición comunista, obligaría a un desembolso presupuestario muy elevado salvo que nazca vacía de contenido al definir al grupo de beneficiarios de manera muy restrictiva.
La Ley Integral de Agricultura y Soberanía Alimentaria, en lo que de trasfondo tiene de haberse propuesto a raíz del último acuerdo de la Unión Europea con Marruecos, excede de las competencias de la Junta de Andalucía puesto que la política comercial exterior está residenciada en la Unión Europea. Es poco previsible que esta ley, de salir adelante, tenga contenido sustantivo.
La demanda de crear una ‘Banca pública’ en Andalucía –trasnochada para los expertos económicos pero aplaudida por miles de ciudadanos- también excede de las competencias de la Administración autonómica. Otra cosa es que tan pomposo nombre acabe atribuyéndose a una suerte de Agencia Pública del tipo IDEA convertida en expendedora de subvenciones y créditos baratos. En este caso se estaría al resultado del marketing político pues, técnicamente, no podría hablarse de ‘banca pública’ para referirse a una entidad que no puede ‘crear dinero’.
Lo que no sería cosmética y sí tendría sustancia política y presupuestaria, sería la aprobación de la ‘Carta de Derechos de la Ciudadanía’ que convertiría derechos como el de acceso a la vivienda, en derechos subjetivos exigibles ante la Administración Pública. Si esta demanda del compromiso ante notario del candidato comunista sale adelante, el colapso presupuestario está servido.
Si no hay recuperación económica rápida en los próximos años, y nada hay que apunte en sentido tal, es posible que retos tan cruciales como el empleo, la renta o la gestión correcta del dinero de todos sean eclipsados por en una triada de antis rancia; anticlericalismo, antiamericanismo y antinuclearimo. Pero esta historia, ya nos la conocemos.

domingo, 4 de marzo de 2012

Crisis moral y crisis económica

Francisco Javier López Atanes acaba de editar el libro LEY NATURAL Y ORDEN TEMPORAL (Ed. nuevoinicio) en el que tengo la oportunidad de participar con el capítulo ¿Existe una relación causal entre la crisis moral y la crisis económica?.
Se trata de una opinión crítica con la de quienes encuentran 'demasiado pronto' un vínculo entre una y otra crisis.

Premio Reportaje Canal Sur

El periodista Manuel Tori ha obtenido el tercer premio de Canal Sur por su reportaje 'CRISISTEMA' en el que tuve el honor de participar.
El enlace permite acceder al contenido del documental.


http://www.canalsuralacarta.es/television/video/programa-11--primera-fase/15258/55

domingo, 5 de febrero de 2012

Chris Hope inaugura las actividades de la Cátedra de la Economía de la Energía

El prestigioso profesor Chris Hope inaugura las actividades de la Cátedra de la Economía de la Energía y del Medio Ambiente de la US
Entre sus muchas funciones destaca la de consejero de la Cámara de los Lores para asuntos económicos del cambio climático

La Cátedra de la Economía de la Energía y del Medio Ambiente (http://www.eee-tech.org) de la Universidad de Sevilla comienza oficialmente su andadura con dos actividades académicas impartidas por el profesor Chris Hope, uno de los más prestigiosos investigadores del mundo en el área de la economía del cambio climático.
La primera de las actividades de la jornada, que se celebrará el 14 de febrero en la  Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, es un seminario para investigadores, Modelling the risks of climate change (Modelización de los riesgos del cambio climático) en el que expondrá los principales modelos para la valoración del cambio climático en todo el mundo.
El profesor Hope ofrecerá también la conferencia inaugural de la Cátedra de la Economía de la Energía y del Medio Ambiente de la Universidad de Sevilla How high should climate change taxes be? (¿Cómo de altos deberían ser los impuestos sobre el cambio climático?) en la que analizará las diferentes opciones desde el punto de vista fiscal para la mitigación del cambio climático.
Consejero de la Cámara de los Lores para Asuntos Económicos del Cambio Climático, el profesor Hope es también autor principal y editor-revisor del tercer y cuarto informe del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático, cuando su presidente Pachauri compartió con Al Gore el Premio Nobel de la Paz en 2007. Miembro del Management Science Subject Group. Premio de la Academia Europea de Negocios y del Instituto Aspen a su trayectoria académica en 2007. Ha sido el asesor principal del Prestigioso Informe Stern (2006), habiendo desarrollado un modelo propio de evaluación del Cambio Climático, denominado PAGE, cuya última versión ampliada y mejorada es PAGE09.
La Cátedra de la Economía de la Energía y del Medio Ambiente es fruto del convenio firmado entre la Universidad de Sevilla y la Fundación Roger Torné y tiene por objetivo la promoción de actividades docentes y de investigación interdisciplinar que estudien la realidad, problemática y perspectivas de desarrollos de nuevas estrategias y tecnologías en este ámbito. La Cátedra se articula en torno a tres áreas de interés: energía, medioambiente y salud ambiental.

Agua, energía y alimentos (publicado por José Manuel Cansino en el blog 'Inspira' de la Fundació Roger Torné)

En 1924, el economista británico John M. Keynes introdujo en el debate sobre la gestión de las crisis económicas la célebre frase de “a largo plazo todos estaremos muertos”. Y aunque ello sea una verdad autoevidente (dicho sea a salvo de cuestiones trascendentes esenciales) no por ello se dejan de tomar decisiones económicas hoy cuyos efectos probablemente disfruten o soporten nuestros hijos o nietos.
Naturalmente estas decisiones se toman para impactar sobre escenarios futuros que sólo son probables porque se asientan sobre hipótesis discutibles. Sin ir más lejos, el gobierno recién desalojado del poder, reformó el sistema público de pensiones anticipando un escenario demográfico futuro y, una semana antes de perder las elecciones, aprobó un plan de energías renovables para los próximos diez años construido sobre hipótesis muy variadas, entre ellas, el comportamiento de la demanda de energía en ese periodo.
Todas las hipótesis son falibles como los seres humanos que las establecen, por ello suscitan debates frecuentes cuando se trata de tomar decisiones, particularmente económicas, con el fin de influir en el futuro. Un futuro que no todos imaginan de la misma forma.
Así, por ejemplo, existe un importante debate que apenas trasciende a la opinión pública entre los gestores de la política agrícola y quienes lo son de la energética.
En el primer grupo, la FAO (sección de la ONU especializada en las cuestiones de alimentación y agricultura) acaba de señalar que en 2050 la población mundial alcanzará los 9000 millones de personas. Esto exigirá, para atender sus necesidades, el incremento del 70 % de la producción alimentaria y del 36 % de la producción de energía (energía secundaria). Todo ello provocará una competencia por la energía, el agua y los alimentos entre la agricultura, las ciudades y la industria.
Aunque las hipótesis que utiliza la FAO sean tan discutibles como las del gobierno al reformar el sistema público de pensiones, no exonera a los responsables de tomar medidas que intenten garantizar la sostenibilidad de un Planeta con 9000 millones de criaturas.
Las cuestiones son tan complejas que parte de quienes buscan soluciones al abastecimiento energético entran en conflicto con los que se centran en el abastecimiento de los alimentos. El caso más paradigmático de este desencuentro probablemente sea el caso de los biocarburantes.
Desde 2005 los principales índices de precios de materias primas han experimentado importantes revalorizaciones y una gran volatilidad, en un proceso en el que han participado especialmente los productos energéticos y los alimentos, entre otros. La afirmación anterior la suscribe el Servicio de Estudios de La Caixa, como también la que destaca que desde 2006, el precio de los alimentos está sufriendo fuertes oscilaciones. Así, y remitiéndose a la ya citada FAO, ejemplifican este comportamiento señalando que cereales y aceites han experimentado crecimientos interanuales del 80 % y del 100 % que han sido seguidos de descensos del 30-50 % y de nuevas alzas de hasta el 60 %.
Por supuesto que parte de las oscilaciones del precio de las materias primas agrícolas tienen un componente climatológico determinante, pero desde el estallido de la burbuja financiera en agosto de 2007 (el pico de los precios se alcanzó en 2008), buena parte de los analistas atribuyen la volatilidad del precio de los alimentos a los movimientos especulativos en los mercados financieros. Particularmente las sospechas han apuntado a las operaciones de los bancos de inversión y hegde funds a través de los mercados de derivados y de los productos estructurados.
Sin embargo, a pesar de la repulsa colectiva que los especuladores suscitan, los estudios empíricos no son concluyentes sobre si la causa de la volatilidad del precio de las materias primas está en los comportamientos especuladores.
Lo que sí están dispuestos a otorgar los servicios de estudios de las entidades financieras, es un mayor grado de responsabilidad a los biocarburantes en la volatilidad de ese precio. Justo lo contrario de lo que se concluye cuando se analiza un informe de la industria del bioetanol o del biodiesel.
La cuestión es aún más compleja cuando, como ha hecho la Unión Europea, ha incluido la ILUC en el marco normativo que acabará dictaminando sobre qué biocarburantes son sostenibles y cuáles no.
Y aquí resulta que la ILUC (indirect land use change) vuelve a unir energía y alimentos. Grosso modo el argumento es que si para producir una tonelada más de materia prima de biocarburante hay que desplazar tierras dedicadas a la producción de materias primas para la alimentación, con el probable deterioro del medio ambiente y elevación del precio de estas materias, entonces es menos probable que el biocarburante al que da lugar, disfrute de incentivos públicos.
La cuestión es compleja y el debate, enconado. Pero todo gira en torno a hipótesis falibles sobre las que se diseñan escenarios futuros inciertos. Escenarios sobre los que la política y, más aún la sociedad civil, intenta influir con medidas de resultado incierto en un largo plazo en el que, sabe Dios quién andará por aquí.

viernes, 16 de diciembre de 2011

«Han vivido del dinero público parapetados en entes prescindibles» (Entrevista en La Razón 12/12/11)

11 Diciembre 11 - - N. Acedo Castelló
SEVILLA- Entre las causas de la crisis que vivimos está para José Manuel Cansino la «popularización de la especulación». Y se explica: «Aquí todo el que tenía un poco de dinero sobrante compraba sobre plano y ‘daba el pase’ antes de que llegara el momento de subrogar la hipoteca, vendiendo la vivienda que había comprado por un 15 o 20 por ciento más del dinero que le costó. La especulación se multiplicó, la banca se enladrilló y ahora tiene créditos incobrables. Mientras está ocupada en salvarse de la quema, a lo último a lo que está dispuesta es a dar créditos». Es un profesor vocacional que está acostumbrado a hacerse entender en materias complejas. He aquí una muestra:

–En ese contexto, ¿cuáles cree que son las principales debilidades de la economía andaluza?
–Andalucía parte con una tasa de desempleo estructural muy alta. Además, existe una demonización del concepto de empresario que llega hasta el punto de que nos hemos tenido que inventar un término nuevo como es el de emprendedor, internacionalmente inexistente, porque nadie quiere que se le estigmatice como «empresario-sinvergüenza». Cuando pregunto en un clase de Empresariales cuántos quieren serlo, levantan la mano no más del 3%. Esto es parte de la explicación de lo que pasa en Andalucía. Desde el lado de la formación, si miramos los informes PISA que publica la OCDE, la preparación de quien no ha llegado a la Universidad es, en términos comparativos, de las peores en relación a nuestro entorno. Y lo es en particular en aquellos aspectos técnicos que luego son los que mandan en las empresas. Ya en la Universidad, ninguna andaluza está entre las 100 primeras del ranking de Shangai, el más reputado. Sin embargo, desde Gran Bretaña o Portugal vienen aquí a contratar a médicos y enfermeras, desde Alemania o Noruega ingenieros... Es decir, a pesar de todo, se nos considera bien preparados.

–Hay buenos profesionales pero no tejido empresarial real...
–Quien está cualificado no piensa en montar una empresa. Esto afecta incluso al conjunto de Europa en algunos aspectos. Si se mira el ranking de las principales empresas en EE UU, aparecen Microsoft, Apple, Google... ninguna existía hace 75 años. Muchas son «empresas garaje» que montaron jóvenes y que ahora son líderes mundiales. En Europa las grandes empresas son las mismas de hace 75 años: Siemens, BMW.... En Andalucía las que dicen liderar el cambio como Abengoa o Airbus  Military son también las mismas y no son capaces de dar trabajo a todos los demandantes.

–¿Considera que la Junta ha logrado el cambio de modelo productivo que propugna José Antonio Griñán?
–Ése es un lenguaje tramposo que procede de la segunda mitad del siglo XIX. La Administración pública se cree que todavía puede planificar el modelo económico y esto es una gran mentira. Una Administración en una economía de mercado no puede planificar un modelo energético ni económico. Si alguien quiere hacerlo, tiene que modificar las reglas del juego. Estamos en un sistema de mercado, no en el de dirección central que cayó a finales de los 90. No se puede hablar en esos términos sólo porque suena bien, ya que se está engañando. La Junta no puede cambiar de modelo ni le corresponde hacerlo.

–¿Cuál debería ser su papel?
–Doble, en mi opinión: facilitar la creación de empresas, porque el mercado nacional se ha fragmentado en un proceso inverso al que se ha recorrido en Europa; y ordenar la actividad. Cuidar aspectos dañinos como los efectos contaminantes, los abusos laborales... Pero la Junta no puede decidir qué se puede o no producir y con qué tecnología. Eso lo hacen las empresas, que son también las que deben captar las oportunidades de negocio, y a las que la Junta tiene que abrir puertas. Extenda es un ejemplo de parte de la Administración que funciona muy bien, tanto en el criterio de financiación, como en el de cómo ayudar a las empresas. Presta un buen servicio, se conoce los sectores, te lleva a las ferias internacionales propias del producto que intentas comercializar, te enseña a negociar... Lo hace, pero cobra, y la empresa lo valora porque paga una parte. Por contra, un ejemplo de algo que no funciona es la certificación de calidad ambiental que concede el Instituto de Tecnología de Andalucía. La empresa obtiene algo positivo para su imagen corporativa y subvencionado. Eso es una economía fingida e irreal. Si lo tuvieras que pagar no lo harías. De otro lado, en Andalucía tenemos una Administración obsesionada por ideologizar, éste es su principal objetivo. Con la sanidad, con la educación, con la cultura... No se puede utilizar el dinero de la gente para eso, en lugar de prestar servicios de calidad. La Junta está para administrar los recursos que los andaluces pagamos con nuestros impuestos y esfuerzo, no para repartir ayudas con ese fin.

–¿Cambiaría algo en la relación del Ejecutivo regional con el mundo empresarial?
–Hay empresas que están más preocupadas por ver a quién conocen o a quién tienen que llegar en la Administración para conseguir un contrato, que en presentar una buena oferta. Esto es malísimo para el sistema productivo porque hace que las empresas no sean competitivas. No se puede ignorar que aquí, además de una buena oferta, tienes que tener capacidad de influencia si tu  cliente final es la Administración. Pesa mucho más la preocupación por hacer «lobby», que el que un producto o servicio sea competitivo. Eso es letal porque hemos malacostumbrado al sistema productivo. Un modelo así, protegido de la competencia, no puede salir fuera porque, influencias aparte, tu producto no es bueno.

–¿El sector público andaluz está sobredimensionado?
–Hay un ejemplo claro: cuando sale el Decreto de reordenación del sector público, ¿cuántas fundaciones y empresas públicas desaparecen? Más del 50 por ciento. Prueba evidente de que se podía prescindir de ellas. Existía un entramado tipo «tela de araña», donde había quien vivía del dinero público, parapetado en fundaciones perfectamente prescindibles, con unos sueldos que no correspondían a su categoría profesional. Esto sale del bolsillo de todos y es inaceptable. Como lo es que este sistema se use para quien pierde las elecciones en su pueblo, tenga un colchón que el resto de trabajadores no. La sociedad no puede ser asimétrica, no puede depender del campo en el que juegues, el tener siempre un colchón de retiro o la calle.

–La CEA reclama auditorías para el personal de las administraciones, donde dicen no se han recortado suficientes gastos, ¿está de acuerdo?
–Se tiene que avanzar en un concepto fundamental: la evaluación de la calidad de las políticas públicas. Ya hay parte de la Administración que ha empezado a hacerlo. Por ejemplo, los grandes hospitales generalistas funcionan con una herramienta de gestión que se llama contrato-programa, donde parte de su dotación presupuestaria depende de que alcancen o no los objetivos que han pactado con el sector público. Eso está basado en indicadores que son lo más objetivo posible. Pero es la minoría. Ahora bien, también los empresarios tendrían que pensar si su forma de financiación es la más adecuada. En España, no sólo financiamos con nuestros impuestos las cuatro administraciones convencionales que tenemos –la Seguridad Social, la local, la regional y la central–, además pagamos una estructura de entes privados que funcionan con criterios públicos: sindicatos, organizaciones empresariales y partidos políticos. Son entes de derecho privado, pero la financiación mediante las cuotas de los afiliados es mínima. Es más, en el caso de los empresarios, ¿qué sentido tiene tener una estructura bicefálica de cámaras de comercio, por una parte, y de confederaciones empresariales, por otra? Al final, todo redunda en el bolsillo de la gente y en la libertad de elegir del ciudadano, que no puede invertir ese dinero en lo que quisiera. Tenemos un sector político que entra hasta la cocina de tu casa, que lo tutela todo, en vez de ocuparse de ordenar lo que debe, de prestar servicios de calidad y con un justo precio. La Administración tiene que ser ejemplar, sobre todo en el momento del pago.

–¿Tiene que ver esa falta de ejemplaridad de la Administración con la economía sumergida?
(entrevista completa en http://www.larazon.es/noticia/7714-han-vivido-del-dinero-publico-parapetados-en-entes-prescindibles )

domingo, 11 de diciembre de 2011

YACIMIENTOS DE GASTO (publicado en Viva Sevilla el 7-12-11)


por José Manuel Cansino
(Director de la Cátedra de Economía de la Energía y del Medio Ambiente de la Universidad de Sevilla)

El profesor y exministro Jaime Lamo de Espinosa defendía el otro día en Sevilla, la idea de encontrar “yacimientos de gasto” en los presupuestos que pudieran ser bien eliminados bien destinados a obra civil.
El término afortunado nos recuerda al de “yacimientos de empleo” que la Comisión Europea acuñó a finales del siglo XX para financiar con fondos estructurales, aquellas políticas públicas que mayor impacto pudieran tener sobre el empleo.
No se trata sólo de adelgazar el gasto público sin más por mor de garantizar el equilibrio presupuestario y espantar a esa prima terrible que es la prima de riesgo. Se trata además, de priorizar las partidas presupuestarias con un criterio afortunado para después suprimir aquellas que resulten más prescindibles o redirigirlas a financiar infraestructuras u obra civil.
Sufrimos una Administración pública obsesionada por ideologizar con sus políticas. Se hace “ingeniería social” desde una sanidad pública muy allanada ante la cultura de la muerte. Se financia la cultura pero no cualquier cultura; sólo aquella que fomenta el enfrentamiento entre españoles con vocación de reescribir la Historia con tinta de venganza. Se hace ingeniería social desde la política educativa con asignaturas que entran de lleno en el terreno paternal y maternal de la formación de conciencias de nuestros hijos.
Hemos llegado a tener que inventarnos el término “emprendedor” porque la ingeniería social había estigmatizado el de “empresario”. Algo verdaderamente impensable en cualquier sociedad desarrollada y todo se ha hecho con dinero público.
Buena parte de la Administración ha olvidado su papel de suministrar servicios públicos y lo ha sustituido por el de ente ideologizador que busca diseñar una sociedad que permita eternizar al partido en el ejercicio del poder.
Todo ese esfuerzo presupuestario espurio sería mucho mejor empleado en financiar innumerables obras públicas hoy detenidas y que se han llevado por delante a centenares de pequeñas empresas asfixiadas por no cobrar lo que se les debe.
Impulsar la SE-40, retomar los ramales del AVE, mejorar las infraestructuras de los colegios o comenzar la construcción de la ciudad de la justicia, son sólo ejemplos de iniciativas que podrían beneficiarse de esos yacimientos de gasto que, una vez enumerados, deberían orientarse hacia algo que se aleja mucho de esa ingeniería social, obscenamente impropia de las administraciones democráticas.
En Sevilla, a pesar de las críticas facilonas, las universidades forman buenos profesionales. Si antes fue Gran Bretaña quien vino a por profesionales de la salud, luego la todopoderosa Alemania vino a por ingenieros, ahora es Noruega quien viene a por 5000 ingenieros que necesita para explotar sus plataformas petrolíferas. No seremos tan malos cuando nos buscan.
Precisamente y a día de hoy, las principales empresas de ingeniería civil del mundo, son multinacionales españolas.
Sabemos hacer las cosas bien si nos dejan.
En estas y en otras cuestiones he tenido oportunidad de extenderme en mi último libro “La Economía fingida” (Ed. Paréntesis).